jueves. 07.07.2022
                      El historiador Siro Sanz en su última charla. CAMPOS
El historiador Siro Sanz en su última charla. CAMPOS

Siguiendo la estela del historiador Eutimio Martino, Siro Sanz disertó en el aula de la cátedra de Historia Antigua del Instituto Bíblico y Oriental de Cistierna sobre algunas de las incógnitas que presenta el pueblo Vadiniense, antiguos pobladores de la montaña oriental leonesa entre los siglos I y IV. Entre ellas: por qué solo Ptlomeo los nombra; por qué el único testimonio que nos han dejado son sus lápidas funerarias. «Por qué solo encontramos esos monumentos funerarios a un lado y otro de la cordillera con un vacío intermedio; por qué mezclan nombres indígenas con nombres latinos; por qué la mayoría de ellos mueren en la juventud. ¿Realmente tuvieron una capital?», según Sanz. Para Ptlomeo, Vadinia y los Vadinienses es lo mismo: se trata de una comunidad o municipio creado por los romanos para facilitar el gobierno sobre la base de tribus indígenas. Por lo tanto Vadinia como ciudad urbanizada o castro urbanizado en el castro de la Cildad de Sabero, Crémenes, Riaño o Acebedo no existió, los Vadinienses ya no vivían en sus altos fuertes o castros. La ausencia de lápidas en esos lugares apunta a un desplazamiento impuesto por los romanos que les hizo bajar de esos montes.

Siro Sanz habla del origen de las tierras vadiniensas en el IBO de Cistierna
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