sábado 10/4/21
La ganadera que le planta cara a la ministra

Carta a Ribera desde tierra de lobos

«Menos poner leyes desde los despachos y más escuchar a los habitantes del medio rural». Con estas palabras la ganadera Tania Santamarta explica  a la ministra la indefensión que sufrirá el sector si «blinda» a la especie
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Tania Santamarta con su ganado en semi-extensivo en Villar de Santiago. ARAUJO

«Un país sin sector primario, sin gente en los pueblos, es la ruina». Así de contundente se mostró la joven ganadera, Tania Santamarta, de la pedanía lacianiega del Villar de Santiago, en la carta que envió a la ministra de Transición Ecológica y Reto Demográfico, Teresa Ribera, tras dar a conocer su intención de prohibir la caza del lobo. «No soy ninguna radical, no quiero la extinción ni del cánido ni del oso, pero sí defender mi medio de vida y el de otras muchas personas», matiza la joven. 
Tania Santamarta se presenta en este escrito como una joven emprendedora con una ganadería de vacuno en semi-extensivo y detalla que Castilla y León junto con Asturias, Cantabria y Galicia existe la mayor población del lobo Ibérico, «a quien ustedes quieren blindar de forma tan desatinada y dejar que los controles de población caigan en manos de guardas forestales», lamenta esta joven ganadera que considera que «estos trabajadores deberían de encargarse del furtivismo, que no haya incendios forestales y de otras actividades que les atañen. Santamarca apunta que «con esta medida lo único que están haciendo es quitar la ilusión a los jóvenes que se quieran incorporar a la ganadería». En su carta, la joven ganadera recuerda que no quiere la extinción del lobo ibérico. «Sé que aquí nunca han dejado de habitar ya que es una zona de cría, yo misma los he visto», pero quiere un control poblacional. «El lobo ya contaba con mucha protección y está en expansión incluso ya han colonizado más zonas», a la vez que afirma que los censos llevan años sin actualizarse. «Menos poner leyes desde la comodidad de un despacho y más escuchar a los ganaderos, cazadores, celadores, juntas vecinales, agricultores y otros muchos habitantes del medio rural», reclamaba la ganadera a la ministra.

«No quiero dinero ni limosnas. Mis animales valen más que todo eso que usted quiere darme»


Esta joven ganadera considera que desde el Ministerio lo único que están haciendo es generar odio a la gente que vive de la ganadería en extensivo. «Generando odio al lobo, y fomentando el furtivismo», lo que puede conllevar a acabar con otras especies como el urogallo o el zorro. «Nadie está pidiendo nada imposible, solo que no acabéis con el medio de vida de tantas personas», destacó, mientras afirma que en otros países «no dan la espalda a la gente que produce alimentos de calidad ni a los pueblos».
Respecto al pago de los daños, Tania Santamarta deja claro en su carta que en esta zona si no se tiene un seguro privado «los daños que cause la especie que usted tanto quiere proteger no se pagan», asevera. Y respecto a la titularidad afirma que si es compartida, tampoco se compensa el daño y en otras muchas comunidades las compensaciones se reciben hasta tres años después.

Tania Santamarta cree que los guardas no deben llevar a cabo los controles poblacionales

«Yo no quiero dinero, no quiero limosnas ni compensaciones. Mis animales valen más que todo eso que usted quiere darme» matiza la joven, a la vez que explica que «quiero que mis animales vivan en condiciones, yo no puedo poner cierres al campo, el propio guardamontes me lo impide». También considera que «no puedo meterles una caminata diaria a mis vacas y sus crías todos los días de 10 o incluso más kilómetros». También se siente desprotegida con sus perros guardianes. «No puedo alimentar a cinco mastines por vaca, ni estar peleándome a diario con los turistas por que mis perros no les dejan pasear, no puedo costearme un seguro privado». 
Y es que ante tal situación, Tania Santamarta considera que se debería arbitrar una ley para proteger a los perros que custodian el ganado. «Está claro que por  un lado o por otro estamos desprotegidos», concluye la joven.

Carta a Ribera desde tierra de lobos
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