martes. 05.07.2022
Juan Carlos Suárez-Quiñones cerró ayer el congreso. RAMIRO

Castilla y León, y en concreto la provincia de León, tiene por delante una de la grandes oportunidades de negocio en la agroindustria. Así lo considera el consejero de Agricultura y Ganadería de la Junta de Castilla y León, Juan Carlos Suárez-Quiñones, que ayer cerró con su ponencia el I Congreso de Agroalimentación Organizado por Diario de León.

«En un mundo cada vez más globalizado, en el que en 2050 seremos 9.700 millones de habitantes, con un aumento de la población del 25%, habrá unas necesidades de alimentación a las que hay que dar respuesta», explicó el consejero que afirmó que Castilla y León tiene por delante un «verdadero reto y una oportunidad».

Suárez-Quiñones puso de manifiesto el «excelente» posicionamiento del sector en Castilla y León desde el punto de vista nacional y también internacional.

«Somos la tercera comunidad en el número de industrias alimentarias, 3.152 –el 10% del total nacional–, que representan el 5% del PIB regional, con sus 10.100 millones de facturación, y que dan trabajo a 38.400 personas, casi el 30% del empleo industrial regional», explicó.

Pero no se trata de vender productos «de cualquier forma». El consejero sacó pecho por las 69 figuras de calidad que obran en manos de la agroindustria de Castilla y León, y que han hecho que las exportaciones crezcan durante el año pasado un 4%, «sin perder además la sostenibilidad ambiental», matizó. Así pues, la apuesta de la Junta por el sector, al que además ve como «una de las claves para revertir la despoblación y el envejecimiento de la población», con ayudas a la transformación y comercialización por valor de 27 millones, de hasta el 40% de la inversión, «el máximo permitido por Europa», concretó.

El consejero también se refirió al nuevo escenario que se plantea con la nueva PAC, «cuya negociación atraviesa esta semana un momento decisivo, y ante el cual Castilla y León estará vigilante antes los cerca de mil millones que recibirá la Comunidad».

Por eso, concluyó, «debemos apostar por hacer productos atractivos al consumidor, de calidad y seguros capaces de competir en todo el mundo», concluyó.

«Tenemos en la globalización el gran reto para nuestros productos»