lunes 23.09.2019
GANADERÍA

Las terneras póstumas de una vaca ‘top model’

Consiguen embriones de una res que fue número uno de España en su categoría después de sacrificarla tras sufrir un accidente
José Antonio Mielgo y Jesús Carro, junto a una de las receptoras de un embrión de la campeona de Mansilla del Páramo. MARCIANO PÉREZ
José Antonio Mielgo y Jesús Carro, junto a una de las receptoras de un embrión de la campeona de Mansilla del Páramo. MARCIANO PÉREZ

Cuestión de herencia. Para la ganadería El Rancho, de Mansilla de las Mulas, el accidente que sufrió Lisa, su mejor ejemplar, supuso un importante contratiempo. Un resbalón provocó a la vaca una lesión muscular en una pata trasera, que obligaba a su sacrificio, cuando había recibido el año pasado la mejor calificación en el índice global tipo (IGT) de la Confederación de Asociaciones de Frisona Española (Conafe) de su categoría —vacas de dos o más partos—. Además, estaba preñada de cinco meses. El ganadero José Antonio Mielgo —que ha conseguido elevadas medias de producción mediante la mejora genética de sus reses—, veía en el sacrificio de Lisa la pérdida del mejor patrimonio genético de su establo y fue en sus intentos por salvarla cuando le propusieron conseguir óvulos de la hembra antes de su muerte para, mediante fecundación in vitro, conseguir descendencia de la top model paramesa, utilizando vientres de alquiler. Es en este punto de la historia donde interviene el veterinario de la Cooperativa Lar Jesús Carro, que aplicó la técnica de aspirado de óvulos, novedosa en la provincia.


Lisa resultó herida en abril y se le sometió a la aspiración de óvulos antes de su sacrificio. El ternero que esperaba se perdió, pero los óvulos extraídos se enviaron a un laboratorio de Lugo, donde se obtuvieron seis embriones. Tras implantarse el 21 de mayo, dos de estos se desarrollan desde hace tres meses en el útero de dos vacas de El Rancho. Los otros cuatro embriones no llegaron a implantarse en las vacas y novillas que los recibieron, «pero el resultado es bueno», aseguró el ganadero.

 

Un líder americano

 

Para la inseminación se eligieron dosis de semen sexado a hembra —en las granjas de leche no interesa el nacimiento de machos— de un toro estadounidense, Rubicón, que en la actualidad se sitúa en el tercer puesto de los sementales del mundo, pero lideraba el ranking en el momento de adquirir el material genético.

 

La gestación llegará a término en medio año más. Nacerán entonces los terneros póstumos de la vaca top model del Páramo leonés, como resultado de una técnica que en España «se emplea desde hace poco, unos diez años» y que en León sólo la habían realizado veterinarios de otras provincias. Antes de lesionarse, Lisa fue sometida a un tratamiento de fertilidad diferente y más habitual en España —una superovulación—, del que resultaron cinco embriones y sólo uno llegó a implantarse en la receptora. De ahí que la top model del vacuno lechero tenga ya una hija póstuma, que ha cumplido tres meses, los mismos que el malogrado ternero que gestaba ella cuando hubo que sacrificarla.

 

La aspiración presenta «puntos críticos por la necesidad de mantener las condiciones de temperatura y presión del ovocito, que es más delicado que el embrión». Sin embargo, las ventajas para el ganadero y el animal, así como la experiencia en otros países llevan a Carro a augurar un aumento de su demanda. El productor puede reproducir vacas de gran valor genético en vientres de alquiler que, por poca producción o enfermedad, debe retirar, y el animal sufre una molestia mínima —«no le haces nada»— frente al tratamiento de la superovulación.

Las terneras póstumas de una vaca ‘top model’