jueves. 09.02.2023
La bonanza económica que le supuso a Quintanilla de Somoza la venta de los terrenos para la ubicación por parte del Ministerio de Defensa del campo de tiro en el monte del Teleno animó a los dirigentes de la pedanía a embarcarse en 1993 en la búsqueda de un tesoro aún mayor. Un tesoro en forma de lingotes de oro de 24 quilates (999 gramos) en los que invertir el dinero público. La operación llegó de la mano de la empresa Comercial y Servicios de Metales (Cosem), radicada en San Sebastián y con ramificaciones en otras ciudades españolas a través de diversos colaboradores. Esta empresa, dirigida por Jacinto González, se comprometió entonces a invertir 144 millones de pesetas (más de 865.000 euros) en el metal preciado, con una rentabilidad anual muy apetitosa, el 14%. La junta vecinal rubricó el acuerdo en tres depósitos (16 millones en agosto, 68 en septiembre y 59 en octubre de 1993, y algunos de sus miembros cobraron altísimas comisiones. En agosto de 1994, fecha en la que se debía devolver el primer depósito, Cosem no hizo frente a su compromiso. La junta vecinal pidió entonces un informe a la Diputación de León, que les transmitió la manifiesta ilegalidad en la que habían incurrido. Sin embargo, la pedanía renovó los depósitos por un año más. En mayo de 1995, se renovó la junta vecinal, presidida por Mariluz Fernández. Aturdidos al comprobar la situación, exigieron al principal acusado por estafa y dirigente de Cosem que devolviera el dinero. González les respondió que no tenía liquidez. Ante esta situación, denunciaron el caso a la Audiencia Provincial. La sorpresa de la nueva junta vecinal fue mayúscula cuando, tras su denuncia, comenzaron a surgir demandas por toda España de casos que también se habían lanzado a buscar el tesoro que prometía Cosem. Jacinto González reconoció ayer los hechos, pero asegura no poseer liquidez. Quintanilla se sigue preguntando por su tesoro.

El tesoro perdido del Teleno
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