miércoles. 17.08.2022

Todo un crisol de folclore

El Día de las Comarcas Bañezanas congregó a más de 30 municipios que desplegaron sus pendones, alegría y color en una jornada para el reencuentro
                      Momento en el que los pendones llegaron a la plaza. DANIEL PISABARRO
Momento en el que los pendones llegaron a la plaza. DANIEL PISABARRO

El cielo azul, de esta pasada mañana de domingo en La Bañeza, volvió a teñirse tras dos años de obligado paréntesis, con los tonos verdes, oscuros rojos, fileteados dorados y claros añiles, de todos los pendones que conforman sus comarcas.

El Día de Las Comarcas Bañezanas volvió para celebrarse con más fuerza que nunca. Más de una treintena de municipios, «pueblos» para bien entenderse, representados por sus pendones y pendonetas, acompañaron al de La Bañeza en un festivo desfile desde el polideportivo municipal hasta la Plaza Mayor. Al son del las dulzainas y tamboriles, que sonaban a baile, alegría y tradición, de la mano de la agrupación folklórica local Bañezaina, la comitiva de pendones, vecinos y gentes, recorrió un tramo de la Nacional VI, para entrar al casco urbano bañezano por la calle General Benavides, y seguidamente por la calle Astorga. Al final de la misma, entraron en la Plaza Mayor, donde las autoridades recibieron y presentaron a cada uno de los pendones, nombrando el nombre del pueblo al que representaban. Un gran número de público fue recibiendo entre aplausos y vítores a cada pendón, y a los mozos y mozas que los acompañaban. A la entrada de la Plaza Mayor, cada pendón hizo gala de las mejores técnicas a la hora de bailarlos y llevarlos; como un joven de apenas 20 años que, con sus rodillas desnudas sobre el suelo, hizo entrar el del pueblo de Quintana del Marco.

El legado y mantenimiento de esta tradición esta más que asegurado, ya que, los más jóvenes, apenas niños de corta edad, son los encargados de llevar las pendonetas, hermanas pequeñas de sus mayores de 11 metros. En sus ilusionadas y decididas caras se advierte que la continuidad de esta tradición, esta más que asegurada.

El sentimiento de hermandad, fiesta y alegría, queda reflejado en las palabras de Vicente Ventura, un joven que debuta este año como pendonero. «Yo soy nuevo en esto, es mi año de debut. Llevo el pendón de Palacios de la Valduerna. Hoy sacamos el pendón grande, ya que los pueblos tienen varios pendones. Este grande es de 11 metros y la pendoneta es mas pequeñina, para que los niños y chavales puedan ir iniciándose en este arte, porque ¿puede considerarse un arte verdad?», asevera Ventura con una sonrisa. «Yo, lo que he visto, en este año, es que debajo de un pendón siempre hay buena gente. Todo lo que rodea a un pendón es amistad, es exaltación de la cultura leonesa, es buen rollo. Me ha entrado muy hondo. Aunque he entrado tarde, me ha llegado muy dentro», concluye el debutante.

Una comida de hermandad en el Jardinillo de la Estación, y un concierto por la tarde, a cargo de Tista y Sara, acompañados por sus hijos, completaron los actos con los que, este año y después de tantos difíciles días, por fin, se pudieron festejar y homenajear a las Comarcas Bañezanas.

Todo un crisol de folclore