sábado 21/5/22

La rehabilitación del Pozo María es una iniciativa ilusionante para los lacianiegos, donde este emblemático pozo es recordado especialmente por tres sucesos históricos, como fue el trágico accidente del 17 de octubre de 1979 cuando 10 mineros perdieron su vida por un escape de grisú. El segundo tuvo lugar en 1992, cuando 500 hombres partieron rumbo a Madrid en la llamada la Marcha Negra, como señal de protesta ante el expediente de regulación de empleo del Pozo María. Y el tercer hecho fue en 1999, cuando de cinco hombres decidieron encerrarse en esta explotación, convirtiéndose en el encierro más largo de la historia de la minería española: 65 días dentro de las entrañas de la tierra.

Uno de los hombres que vivió estos tres sucesos es Gonzalo López quien afirma que la rehabilitación del pozo le parece «genial, increíble», destacando que es un pozo emblemático «no sólo para la minería de Laciana sino también para otras cuencas mineras». Otro de los encerrados en el Pozo María durante 65 días fue César Rubén García, quien explica que esta iniciativa y la recuperación le parece «muy buena idea», a la vez que recordó que «esta explotación fue emblemática, siendo el centro neurálgico» de la actividad minera. Por eso, ahora, va un paso más allá y pide más iniciativas para consolidar trabajo en las cuencas y « no conformarse con la rehabilitación de las zonas mineras dentro de la Transición Justa».

La alcaldesa de Caboalles de Abajo, María Teresa Martínez dice que «este pozo está en el ADN de todos los lacianiegos» y espera ver cómo avanza esta iniciativa y sus obras.

La Junta adquirió las instalaciones mineras el año pasado tras el acuerdo con los administradores concursales de Coto Minero Cantábrico para hacerse cargo del castillete y los edificios por 70.000 euros junto con el proyecto de adecuación y de recursos de interpretación de más de 100.000 euros.

Los trabajadores valoran la recuperación de un «emblema» en la lucha minera
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