miércoles 29.01.2020

Tradición ancestral

El ejército honra a la bandera de Clavijo en una procesión en la que desfilaron 300 personas entre zuizones, maragatos, cantareras y representantes riojanos.
Tradición ancestral

La capital maragata se vistió ayer de gala para recibir a la procesión de la bandera de Clavijo. Doncellas, soldados y nobles se dieron ayer cita en Astorga para participar en el desfile de La Zuiza. Entre disparos al aire, olor a pólvora y al ritmo de las bandas de música, la bandera de Clavijo recorrió la ciudad siguiendo la línea de calles del Camino de Santiago en un acto que sirvió para recordar la Batalla de Clavijo, en la que Santiago Matamoros llevó a la victoria a las tropas de Ramiro I y el reino se libró de pagar al infiel el tributo de las cien doncellas.

Novedad

El desfile, recuperado en 1994 por la Cámara de Comercio y celebrado cada tres años, contó como novedad con la presencia de los nuevos marqueses de Astorga, Pilar-Paloma de Casanova Barón y Francisco López Becerra de Solé, quienes acompañados por la alcaldesa, Victorina Alonso, siguieron de cerca el pendón, que volvió a salir a la calle para la ocasión y que se guarda celosamente en el Ayuntamiento en un arca con tres llaves.

Los estampidos en el aire provocados por la Guardia Zuiza al hacer sonar sus trabucos, hicieron gala de las costumbres europeas para las Zuizas Caballerescas a la hora de honrar al histórico pendón, en una celebración que retrotrae a la ciudad al año 1465.

La bandera de Clavijo, fue seguida en comitiva, desde las 11.15 horas, por cerca de 300 personas, entre las que no faltaron un gran grupo procedente de Clavijo, así como varios vecinos portando cirios, como parte de la escolta de la seña. Al son de los tambores, el desfile llegó hasta la Catedral, donde se ofició una misa.

Tras el fin de la eucaristía, en torno a las 13.00 horas, la procesión regresó hasta la plaza Mayor, lugar de donde salió dos horas antes.

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