viernes. 09.12.2022

El turismo de naturaleza defiende el equilibrio entre el lobo y la ganadería

Destacan que la observación de la especie es un recurso económico de primer orden

El turismo de observación de la naturaleza defiende el papel que puede jugar de «equilibrio» entre la protección del lobo y la defensa de los intereses de agricultores y ganaderos que conviven con los cánidos y sufren los daños que provoca.

El biólogo, consultor medioambiental y promotor de turismo de naturaleza Luis Frechilla, que esta semana ha codirigido el IV Encuentro Nacional de Turismo de Observación de la Naturaleza Naturewatch celebrado en Villafáfila (Zamora), defendió ese papel mediador.

Frechilla declaró que el turismo de naturaleza está demostrando que la observación del lobo puede ser un recurso económico de primer orden en los lugares en los que se ha expandido la especie.

Sobre la mayor protección que se dará al lobo al Norte del Duero al dejar de ser especie cinegética pese a la postura contraria del sector agrario y las Comunidades Autónomas más afectadas, Frechilla reconoció que se trata de un problema «muy complejo» en el que «cada sensibilidad es totalmente opuesta al resto».

Este experto en turismo de naturaleza aseguró que cualquier medida de protección es favorable «pero siempre que vaya asociado a coordinación y un entendimiento con otros sectores que están afectados». Por ello, plantea que a la vez que se da mayor protección a la especie se protejan también los intereses de las personas locales que viven del campo y se ven afectadas «por los daños reales que ocasiona el lobo».

Pide ser «conscientes» de esos perjuicios y proteger también a la gente que está asentada en la zona del lobo para evitar esos perjuicios.

Frechilla aboga porque sea la Administración la que gestione una situación «tan complicada» e intente «contentar a todos», algo que ha admitido que es «muy difícil, pero hay un término medio que es razonable».

El organizador del Encuentro de Observación de la Naturaleza Naturewatch apuesta por conservar a los lobos porque «son una pieza fundamental del ecosistema».

A la vez defiende proteger también los intereses de la gente que vive asociada al lobo y «en el caso de que tengan daños, lo tenemos que intentar compensarlos o evitarlos de alguna manera».

El turismo de naturaleza defiende el equilibrio entre el lobo y la ganadería
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