viernes. 03.02.2023
Menos mal que León es zona carbonera y tiene acceso al Plan del carbón y sus fondos para infraestructuras, ¡qué sería de la provincia sin ellos! Esto lo decía hace unas semanas alguien a quien taché de exagerado, que argumentaba que León ha sido históricamente tierra de venir a buscar algo e irse; un algo que en política son votos, en energía e industria es carbón y en agricultura agua y productos del campo. Señalaba que da igual quien gobierne, aunque las duras críticas y denuncias del PSOE lo van a lastrar y se va a ver obligado a cumplir al menos en parte si «toca poder». El mismo interlocutor apuntaba que el Plan del carbón no sólo ha beneficiado a las cuencas mineras con una remozada red de carreteras, de abastecimiento de aguas y de saneamiento, sino al resto de la provincia. Su argumento era el siguiente: a León sí ha llegado más dinero, pero porque sin fondos mineros la Junta no habría dado abasto a llevar agua con camiones a los pueblos ni a tapar baches de unas carreteras gracias a las que las marcas de coches todoterreno se hubieran hecho de oro. Las inversiones apenas hubieran sido superiores a las corrientes, a las ordinarias del presupuesto autonómico de los últimos cinco años para León. La diferencia está, continuó, en que al tener cubiertos los gastos en las cuencas gracias a los fondos mineros, el resto de la provincia se ha repartido un «pastel» mayor y que de otra forma hubiera sido más exiguo. El problema, concluía, es que el Plan del carbón no servirá para sacar a las cuencas de su atraso y de su carencia industrial: el dinero no se gasta en crear puestos de trabajo sino en «tapar baches».

Unos fondos para todo y todos