jueves 21/1/21

La uva, de gran calidad, dará vinos frescos, aromáticos, raciales y muy expresivos

La añada 2020 aporta nuevamente unas condiciones excelentes para la elaboración de los vinos con las variedades principales Albarín y Prieto Picudo, aseguran desde la dirección técnica de la Denominación de Origen León. «Sólo las lluvias de la segunda mitad de octubre condicionaron un poco el desarrollo de la vendimia en zonas y viñedos concretos de la denominación, obligando a recoger la uva con cierta celeridad ante el riesgo de sufrir ataques fúngicos, propios en esas condiciones y en esta zona, sobre todo en un año con cierta propensión al desarrollo del oidio desde los estadíos más tempranos de la evolución del ciclo vegetativo», afirman.

A pesar de todo, la maduración de las diferentes variedades de uva, especialmente de cara a la vinificación de los blancos y rosados, que coparán la mayor parte del volumen de vino que se elabora en esta añada, ha sido «muy buena».

De la cosecha 2020, por las condiciones cuantitativas descritas anteriormente, será difícil encontrar mucho volumen de vinos tintos, ya que la mayor parte de la uva de Prieto Picudo recogida será destinada a la elaboración de rosados, que por las características tan peculiares que los definen es necesario renovarlos cada año. Volverán a ser rosados muy afrutados, con buenos equilibrios de alcohol y acidez, pero que mostrarán su rápida evolución con el paso del tiempo.

Para los albarines se prevé una añada excelente, encontrando nuevamente en ellos la más alta expresividad aromática y la frescura característica de la variedad. De los tintos cabe esperar que el poco volumen que se elabore se destine en su mayoría a jóvenes que manifestarán toda la fuerza y rusticidad de la Prieto Picudo.

Con estos condicionantes la DO León cierra una vendimia marcada por la incertidumbre de los mercados condicionados por la evolución de la pandemia del coronavirus.

La uva, de gran calidad, dará vinos frescos, aromáticos, raciales y muy expresivos
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