martes. 06.12.2022

Valderas rehabilitará la antigua casa consistorial como Museo del Bolillo

Se trata de un edificio de dos plantas de principios del siglo XVIII de estilo herreriano
                      Imagen que presenta actualmente la antigua casa consistorial de Valderas, ubicada en la plaza Santa Marta (plaza Mayor). MEDINA
Imagen que presenta actualmente la antigua casa consistorial de Valderas, ubicada en la plaza Santa Marta (plaza Mayor). MEDINA

El Ayuntamiento de Valderas rehabilitará la antigua casa consistorial para crear en ella el Museo del Bolillo. Se trata de un edificio de dos plantas que data de principios del siglo XVIII (1701). La obra tendrá una inversión de 300.000 euros que serán subvencionados al 90% por la Diputación de León.

Según señala el alcalde, Agustín Lobato, «en el pueblo hay gran tradición en el encaje de bolillos y hay una asociación que se dedica a hacer y enseñar. Ya, en su día, se les iba a ceder un espacio para ellos. Y hemos pensado que la antigua casa consistorial, una vez rehabilitada será un buen sitio». El regidor explica que la planta baja se dedicará a una sala de exposiciones y la alta como sede de asociaciones.

La obra ya cuenta con el visto bueno de la Comisión de Patrimonio de la Junta de Castilla y León que autorizó el proyecto el pasado 22 de febrero, cuya intervención consistirá, principalmente, en la «demolición interior de las plantas primera y bajo cubierta. Los nuevos forjados estarán compuestos de vigas de madera laminada y tablero de tabla machihembrada», afirman en la nota remitida por la Junta en su momento.

Según se explica en la memoria del proyecto encargado por el Ayuntamiento de Valderas y redactada por los arquitectos Julio Carbajo Carbajo y Luis López Sánchez, el edificio de la antigua Casa Consistorial está ubicado dentro del Casco Antiguo, tiene fachadas y accesos a la plaza Santa Marta o plaza Mayor (antes plaza de Santa María del Azogue) y a la calle Los Castillos.

Tiene forma ligeramente trapeziodal y consta de dos plantas y cubierta, con unas dimensiones de 107,40 metros cuadrados en la planta baja y la planta primera.

La fachada principal es de piedra caliza en su totalidad, posee dinteles de dovelas y dos torreones en los extremos con chapiteles y cubierta de pizarra.

La fachada lateral está compuesta de piedra caliza en la planta baja y de ladrillo tejar en la primera.

La cubierta general del edificio es de teja cerámica curva, a excepción de las torres que su cubrición es de pizarra.

En la parte alta de fachada principal se encuentra el escudo de la villa.

En edificio es de estilo herreriano. En el vano central de la planta baja hoy una inscripción con la fecha del año 1701.

La planta baja tiene una distribución interior en dos zonas: el portal y escalera de acceso a la planta primera, al que se accede por la puerta norte, y el local propiamente dicho al que se accede por la puerta sur.

El último destino del local fue el de oficina de correos y consta de un vestíbulo y un recinto de atención al público con salida lateral a la calle Los Castillos.

La planta primera se destinó a vivienda y consta de diversas dependencias, incluidas cocina y baño. Las estancias orientadas hacia la plaza tienen acceso al balcón corrido que preside el edificio.

Por su parte, la planta bajocubierta no es utilizable dada su reducida altura y dificultad de acceso. Sobre el alero se sitúan dos torres meramente ornamentales.

El edificio está inspirado en las construcciones de la época de estilo herreriano, de transición entre los gustos renacentistas de la última etapa (finales del siglo XVI) y los aires barrocos que pervivieron hasta finales del siglo XVIII. La fachada principal busca responder al carácter de edificio de representación ante la plaza pública.

Con el paso de los años tuvo distintos usos y épocas en las que estuvo prácticamente abandonado. Desde 2009 está en desuso, lo que aceleró su deterioro, obligando en el año 2017 a una intervención de urgencia por parte de Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León, que afectó a la estructura, la cubierta, los muros y el escudo.

En la actualidad el estado actual del edificio, según señalan los arquitectos, no presenta daños relevantes en la cimentación. En cambio, en las fachadas si se detectan daños notables de erosión, desgaste y desprendimientos, especialmente en la parte baja. Igual sucede con los elementos ornamentales con deterioros importantes con desprendimientos. En cuanto a la estructura, será necesaria la consolidación de pilares y vigas. En la actualidad, las partes más dañadas están apuntaladas. La cubierta fue reparada en 2017. El blasón debe restaurarse. Y el interior debe rehabilitarse de manera integral para su uso público.

Una vez hecho este diagnóstico, el Ayuntamiento acometerá su rehabilitación total para crear un museo de divulgación del arte de elaborar bolillos, que cuenta con importante presencia en la localidad y la existencia de una asociación que a lo largo del año realiza labores de artesanía y trabajos, y forma en este arte a pequeños y mayores. La idea es que el edificio se convierta en el Museo Casa del Bolillo.

A grandes rasgos, la intervención consistirá en la eliminación de todas las particiones interiores dejando un espacio diáfano tanto en la planta baja como en la planta primera, que permita un uso polivalente, adecuado para el uso de museo y sala de exposiciones.

El acceso al museo se realizará desde la puerta sur de la fachada de la plaza Santa Marta, entrando directamente al espacio de exposición situando en el fondo la escalera de acceso a la planta superior, un ascensor y un almacén.

La sala de exposiciones consistirá en un espacio cuadrado con el cerramiento frontal con listones de madera de cedro que impidan la visión directa de la escalera y las dependencias anejas.

La planta primera replica la misma configuración, permitiendo el acceso al balcón.

En el techo de la sala de exposiciones se abrirán dos huecos bajo los torreones que permitirán su contemplación desde la planta primera. También se colocarán dos escaleras metálicas verticales que faciliten el acceso para el mantenimiento de los mencionados torreones.

De manera muy resumida, las obras consistirán en lo siguiente. En el exterior, se realizará una cámara bufa para evitar humedades en los muros. Se repararán y repondrán las piezas de cantería dañadas con piedra idéntica a las existentes. Se repararán las cerrajerías de forja de los balcones y rejas. Su sustituirán las carpinterías exteriores por unas nuevas de madera y se colocará un ‘totem’ explicativo del museo.

En el interior, se demolerán todas las divisiones y la estructura, dejando únicamente la cubierta. En los techos de dejará la madera vista. Se colocarán los suelos, las instalaciones de electricidad, fontanería, telecomunicaciones, contraincendios...

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