miércoles. 07.12.2022
El pantano no podrá dar más que dos riegos en julio a 5.000 hectáreas de 1.500 explotaciones agrícolas

Villameca comienza la peor campaña de riego en los últimos treinta años

El pantano de Villameca, con tan sólo 6,9 hectómetros cúbicos de agua tras su muro, comenzó ayer a desembalsar agua para preparar el comienzo
«Todo el mundo es consciente de lo que hay, si no hay más agua no se puede hacer más; así que tendremos que estar pendientes del cielo». Con estas palabras de resignación explicaba la situación de los agricultores del sistema del río Tuerto el jefe del Negociado del Sindicato Central de Regantes del Embalse de Villameca, Carlos Brito. Y es que este pantano es uno de los que menos agua tiene embalsada en la cuenca del Duero, sólo 6,9 millones de metros cúbicos de agua (6.900 millones de litros), que darán a duras penas para dos riegos en el mes de julio. «En un año normal, se dan seis riegos», indicaba Brito, «pero poco más de dos podremos dar éste». Según él, «es el peor año que he visto en el pantano en los treinta que llevo aquí». Los 1.500 regantes de Villameca tendrán que repartirse 4,7 hectómetros cúbicos en turno seguido este mes de julio. El resto (2,2 hectómetros cúbicos) son los que deja la Confederación Hidrográfica del Duero como caudal ecológico, según el sindicato de regantes. A principios del mes de agosto deberán quedar 2,2 hectómetros cúbicos de agua embalsados y a finales de septiembre debería quedar sólo uno. A turno seguido Los 4,7 millones de metros cúbicos de agua para el riego deberán repartirse entre las cinco mil hectáreas que dependen de Villameca, aunque restando las praderías, las choperas y las hectáreas sembradas de cereales, en las que el sindicato ha restringido el riego. Así, los agricultores tendrán que regar a partir de hoy a turno seguido «de arriba a abajo, de derecha a izquierda y de día y de noche», según Carlos Brito, que no espera problemas entre los agricultores «más que los puntuales de cada año». Sin embargo, todo el mundo tiene claro ya que en agosto y septiembre no se podrá regar y que dependen en exclusiva de cómo venga el tiempo. Esto hace peligrar la rentabilidad de los cultivos de seruendo (como allí llaman a los tardíos) que son las patatas, la remolacha, el lúpulo y la alubia, aunque de este último hay muy poco plantado. La suerte es que el cultivo prontío de cereal, ya ha desgranado y parece que no va mal. La desgracia es que los tardíos, los que de verdad dan dinero, necesitan mucha agua. Además, mientras en León ha llovido, en Villameca no; por lo que no ha podido remontar el pantano como los del resto de la cuenca del Duero leonesa. «Tenemos unas perspectivas fatales -reconoció Brito-. Esta campaña se ve muy jorobada».

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