jueves. 09.02.2023
QUERIDO hermano: Se han perdido los papeles; no los de Salamanca que, todavía, los custodia Lanzarote con celo inusitado; que por otra parte, a lo mejor es conveniente devolvérselos a Carod Rovira y que se limpie. Digo yo. No es eso; se han perdido los papeles a cuenta de esos papeles y ahora andamos todos por los rastrojos reivindicativos que nos ciegan los resoles. Ya te lo decía en la última, que en muchas ocasiones lo mejor es callar, no alborotar el corral, que pueden salir los colores a más de cuatro; que aquel millonario Marés arrambló con mucho, con cuanto pudo, pero pagaba, poco, pero pagaba; lo cual quiere decir que de cuanto almacenó sí tiene papeles, que ése no los perdía; y amén de papeles contaba con las anuencias y bendiciones de alcaldes, sacristanes, curas y hasta obispos que ahora reposan en sarcófagos, aunque no sean como el de Astorga. Que algún alcalde puede que tenga que pedir cuentas a su difunto progenitor. Ya sabes, la endogamia y querencia. Que se han perdido los papeles acabas de verlo, hermano, en la mezcolanza y batiburrillo que montaron nuestros amigos Amparín, Nacho y Losa; que no es lo mismo la churra que la merina y lo del Archivo Histórico de León ni de lejos es comparable con lo de Salamanca por mucho que quieran maquillarlo. Por otra parte la valoración de Nacho -500 millones, de pesetas claro-, de la ejecutoria de La Cepeda, creo que es pasarse un pelín. A ver quien frena ahora a Natal. Pero puestos a perder los papeles, por el Bierzo nos dan vuelta y raya. Ya era de antes; se agudizó desde que García Prieto habló de la conveniencia de fusión de municipios -cosa que me parece bien, si es que puedo dar mi opinión -; así que el Consejo Comarcal ese del Bierzo se echó al monte. Saavedra, quien cada día se parece mas al Rovira, anda a la caza de mancomunidades, pues los municipios ya le quedan pequeños. El profesor Balboa se lo dejó meridianamente claro, hace unos días, en estas mismas páginas. Advertía al señor Saavedra y a cuantos le siguen en el viaje mesteño por aquello de si se descarría algún borrego -léase escaño-, sobre las calidades de la lana churra y las muchas y notables diferencias que existen de la merina; o sea lo que debe ser una comarca y lo que es una mancomunidad. Si quieren, la lección les quedó impresa, mas mucho me temo hermano que esas lecciones no les sirven por lo que todos sabemos. Y es que algunos bercianos van como locos en los vestisqueros del Morredero. Sin ir más lejos siempre tenemos a mano al bueno de Tarsicio con sus ínfulas de Ibarreche comarcal; anda emperrado en volver a los años 20 del XIX, trienio glorioso para el Bierzo; resucitar aquella provincia, y como el lendakari convocar un referendo; en el mismo los bercianos han de dejar claro si quieren estar con Castilla y León -de León sólo no dice nada ya sabes por qué-, colarse hasta Montefurado y unirse a Galicia, o solitos con autonomía uniprovincial que, en definitiva, es como mejor se despioja uno, sin riesgo de contagiar a los demás. No ha medido Tarsicio las consecuencias de su propuesta; la guerra entre Villafranca y Ponferrada podría desencadenarse antes del referendo, aunque siempre está la solución de Cacabelos, que ya tiene Moncloa. En eso, querido, los maragatos, tan viejos como ellos, y con tanta literatura como nos han echado, andamos rezagados. Ya ves, pedí el sarcófago de Alfonso III y ni me han contestado; ni siquiera el Cabildo Catedral me ha apoyado, y aquí me tienes haciendo el tancredo. Así que, o traemos la historia de Bermudo El Ciego y sus siete años como rey de Astorga o decimos aquello de, virgencita de la Majestad....

Virgencita de la Majestad...
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