jueves. 11.08.2022

Se oye el quejido de una gaita sellando el dolor extendido sobre la espuma blanca del Teleno. Más allá del horizonte de nuestra amistad, recuerdo a Moisés con la sonrisa un tanto pícara; aquella mirada de ojos perdidos, llena de ternura, se elevaba sobre la cima de los montes de urz y tomillo para darle color a su música. Con gran generosidad llevaba, allá donde fuese, el folklore tradicional de una comarca, antes desconocida y ahora bella como pocas: La Cabrera. Así contemplamos la figura entrañable de Moisés Liébana.

Nunca se negó a participar en cualquier evento para el que fuese solicitado. Lo sabe muy bien Concha Casado, con quien colaboró en multitud de ocasiones, hurgando en el territorio de la memoria para recuperar el cancionero tradicional, los bailes y costumbres de aquella tierra, en su Corporales natal. Se hicieron numerosas grabaciones de piezas que sólo él sabía interpretar con gran sabiduría popular y una especial memoria para recordarlas; tenía un talento natural para la música.

Hay un poso de tristeza en nuestros corazones al despedir esta figura irreemplazable en las páginas de nuestra pequeña historia. En su biografía escribiremos 'gratitud' por la herencia de humanidad que nos deja. Seguramente hoy estará recogiendo los mensajes de pena, cariño y afecto surgidos de forma espontánea en todos aquellos que, en algún momento, le trataron.

A Moisés Liébana