jueves. 18.08.2022
|||| Cuarenta años enseñando a endulzar la vida a gentes de los cinco continentes. Cuarenta años contando con ejemplar dedicación los secretos de la confitería a profesionales que los han difundido por todo el mundo. Este es el bagaje del Centro Saper, o sea, de Santiago Pérez, que a mediados de los sesenta del pasado siglo olvidó su trabajo como confitero para dedicarse a enseñar a los demás todo el bagaje profesional que atesoraba. Hoy, Santiago se ha retirado, ha dejado Saper en manos de su hijo, que continúa con gran dedicación la labor iniciada por su predecesor. Hablando de su pequeña historia, cuenta Santiago Pérez que a los 17 años dejó los estudios y se pudo a trabajar en la confitería La Coyantina, que su padre tenía en la céntrica avenida de Ordoño II. En 1956 se fue a Alemania a conocer las nuevas técnicas que se practicaban en Europa. Durante su servicio militar en Gijón colaboró con la confitería La Vienesa, de la que era propietario un extraordinario pastelero austriaco, Federico Wazzinger. Una vez licenciado se fue a Madrid para aprender al lado de José Hortelano, el jefe de la acreditada confitería Hontanares. Y, finalmente, terminó su largo aprendizaje en Cataluña con Jaime Sabat y el gran maestro Jaime Gironés. Una institución en León Su labor docente comenzó, en 1966, con un curso de decoración de monas de chocolate. Desde entonces se cuentan por miles los alumnos que han pasado por la escuela, se cuentan por cientos las revistas de técnicas confiteras y por docenas los libros que ha publicado. El Centro Saper es una de esas instituciones de las que León y los leoneses deben sentirse orgullosos, aunque hasta ahora le hayan dado mucha más importancia en el extranjero que en su propia tierra. Nuestra felicitación para el Centro Saper, en su cuarenta aniversario y, como no podía ser menos, también para el incombustible Santiago Pérez que, desde su dorado retiro, sigue vigilando la buena marcha de su singular y dulcísima academia.

Cuarenta dulces años
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