viernes 10.04.2020

INDEPENDENCIA MORTAL

Los asesinatos de mujeres aumentan al ritmo de su independencia. La exposición al riesgo por el cambio del rol femenino y su nueva posición social y económica explican el aumento de homicidios
DR9P6F3-12-12-16-2.jpg
DR9P6F3-12-12-16-2.jpg

El análisis de un siglo de datos de los asesinatos de mujeres (de 1910 a 2014) relaciona el aumento de los homicidios femeninos con su cambio de rol y estatus. Coincide la modificación de la conducta social a partir de los años sesenta con el número de víctimas femeninas.

«Los homicidios en Europa se incrementan desde los años 60 y decaen a partir de los 90. Sin embargo, en España, los de las mujeres no descienden. Al contrario, aumentan», explica Antonia Linde, directora del grado de Criminología de la Universidad Abierta de Cataluña.

«¿Cómo es posible que, a pesar de aumentar nuestras libertades y el respeto hacia nosotras, haya más asesinadas?».

La curva de los homicidios fue en aumento en ambos géneros hasta mediados de los 80. Entonces, empezó a descender la de hombres pero la de mujeres ha seguido una línea ascendente progresiva.

Lo que encontró Linde, autora del artículo Victimización en el homicidio femenino en España de 1919 a 2014: ¿el precio de la igualdad?, publicado en European Journal on Criminal Policy and Research, era que, aunque existe una cultura patriarcal que fomenta la violencia machista, el alza de los homicidios de las mujeres tenía que ver también con otros comportamientos sociales.

Para indagar, Linde cruzó varios indicadores, como la incorporación de la mujer al mercado de trabajo y la universidad, la edad de maternidad y la vida en pareja.

«La mujer pasa del rol tradicional a uno menos tradicional», dice. «El hogar es un factor de protección y al pasar más tiempo fuera de casa, salir más de noche y otras mil razones aumenta la exposición al riesgo. Los homicidios tienen más multiplicidad de causas, pero siempre requiere oportunidad, contacto, interacción».

«El hecho del cambio de rol de tradicional a uno no tradicional que han ido adquiriendo las mujeres en los últimos años ha supuesto un aumento en el riesgo de ser víctima», sostiene Linde.

Una de las explicaciones está en la teoría de las oportunidades: la mujer ahora está más expuesta, pues interacciona con más gente.

«Esas muertes no son consecuencia de los derechos adquiridos por la mujer, sino de su incorporación a la vida social y laboral», apunta la investigadora.

La evolución del rol de la mujer en España incluye su educación, su posición laboral, el alargamiento de la edad media para vivir en pareja —casada o no— o tener hijos. Si a principios del siglo XX sólo eran un 2% de las que cursaban estudios superiores, medio siglo después ya eran la cuarta parte y más de la mitad en los 80, una década en la que el número de matrimonios se redujo a la mitad, según el estudio, y se multiplicaron los divorcios, los abortos, la presencia en el mercado laboral.

«Hay tendencias en un momento determinado muy elevadas», explica Linde. «Se supone que una mujer que se incorpora a lo laboral demora el matrimonio, o la convivencia, así como tener hijos. Todo estos son indicadores de incorporación a la vida social».

«Una sola mujer muerta por razón de género compensa las políticas de prevención», defiende Linde. Y, recuerda, ellas, también matan.

INDEPENDENCIA MORTAL