domingo. 29.01.2023

La fabricación de la gaseosa artesanal, según explican Luis y Aniceto, comienza con elaboración del jarabe, que se supone la base del refresco, y que mezcla edulcorantes y esencias naturales de limón y de naranja. Éste se fabrica manualmente y se deja reposar en unos bidones que dan salida a unos dosificadores que van llenando las botellas una a una. «Antes llenábamos con jarra, medida y embudo», asegura San Martín.

Antes de pasar a la máquina que se conoce como llenadora, las botellas han pasado por un proceso de lavado, y se mezcla con presión el carbónico y el agua, en este orden.

«El agua entra pulverizada en la saturadora y se junta con el gas. Al solidificarse va cayendo y pasa hacia la llenadora donde entra a contrapresión en la botella para evitar que pierda fuerza y se compense con la entrada de agua», explica el paramés, quien continúa argumentando que de ahí se va a la roscadora donde finalmente se ponen los tapones. «Si por el contrario el cierre fuera mecánico, la botella se bloquea manualmente», subraya Luis, quien a su vez explica que lo único que ha cambiado es el lavado y el embotellado automatizado, «la receta sigue sin tocarse, porque lo que nos gusta es el sabor de siempre».

Del jarabe al tapón, una receta centenaria
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