viernes. 27.01.2023
Personalmente pienso que la buena cecina de León no necesita de ningún aditamento para ser gastronómicamente espectacular, ni siquiera ese chorrito de aceite de oliva que se está convirtiendo en inevitable y que ya derraman sobre sus rojas lonchas hasta los taberneros más cutres. Pero bueno es que este singular producto se mantenga en candelero y que estimule de imaginación de los cocineros de esta austera provincia del interior. Para ello, el Consejo Regulador de la Cecina de León promovió un concurso entre los cocineros leoneses, certamen que consiguió una importante participación y del que han salido las sugerentes recetas que se incluyen en el libro Cecina de León Cocinar y Sentir, por cierto muy bien editado. Las veinte recetas que se incluyen invitan al lector a realizar un recorrido por algunos de los más interesantes restaurantes leoneses y, además, le animan a ponerse el mandil y situarse frente a los fogones dispuesto para convertirse en cocinero(a) de lujo. En este caso la cosa está fácil, pues contando con un producto de primerísima calidad como es la cecina de León, los platos le saldrán estupendamente bien a todos los cocinillas aficionados que lo intenten. Cuenta además el libro algunas curiosidades sobre la cecina como que las primeras referencias escritas sobre la misma datan del siglo IV antes de Cristo. También aparece este producto en las grandes obras literarias de los tiempos antiguos, como El Quijote o La Pícara Justina, y en autores más cercanos como Luengo o Samaniego. Digamos finalmente que, según el diccionario de Madoz (1847) se pagaban entonces 6,20 reales por kilo de cecina en la Plaza Mayor de León. En fin, un libro didáctico, práctico, curioso y enaltecedor de uno de los productos leoneses más universales.

La cecina y los cocinillas
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