sábado 23/1/21

El «Latino Bar» ocupa una de las grandes esquinas gastronómicas de la ciudad

|||| El Barrio Húmedo sigue siendo el principal atractivo para los turistas que visitan León, después, claro está, de que giren la correspondiente ronda por todos y cada uno de los monumentos que adornan con sus piedras centenarias la ciudad. Incluso hay viajeros que antes de ponerse a escudriñar los viejos rincones históricos prefieren acudir a la cita con la buena gastronomía leonesa y con sus ya famosos vinos. En el Barrio hay establecimientos hosteleros que son casi tan viejos como los más conocidos monumentos leoneses y, también, los hay más nuevos, aunque todos tienen ese sabor especial que su localización en el tortuoso laberinto de callejuelas que componen el Húmedo imprime. La Plaza de San Martín se ha convertido en los últimos años es un corral restaurador de primer orden, donde se concentran la mayoría de los restaurantes que adornan, gastronómicamente hablando, el singular enclave. Ni nuevo ni viejo, con quince años de historia, el Restaurante-Mesón Latino Bar tiene como lema el de «Artículos nobles de calidad», quiere ello decir que desde su embutido típico, hasta los platos más sofisticados de su carta, están elaborados a partir de materias primas de primera, ofreciendo la mejor calidad a sus amplia variedad de degustaciones. Antolín Toral Pérez convirtió, primero en bar y luego en lujoso restaurante, una tradicional droguería que ocupaba una de las esquinas más características de la popular plaza, precisamente la que coincide con la gremial calle de Zapaterías. Con el tiempo ha ido aumentando el espacio y añadiendo metros cuadrados a un luminoso comedor que en estos momentos es amplio y está primorosamente decorado. A pesar de la comodidad que el comedor ofrece, en el tiempo de verano los clientes prefieren la terraza, por el aquel de no perderse el ambiente del Barrio, que durante la época estival se llena de gente que va y viene de un bar de tapas a otro, y posteriormente de copas a los diversos pubs. La amplia carta del establecimiento se inscribe en lo que podríamos llamar «cocina tradicional» y está pensada tanto para aquellos que quieren comer un menú clásico, como para aquellos otros que prefieren el «picoteo». El plato emblemático de la casa son las gambas abrigadas con beicon en salsa de queso, un plato que combina la ligereza de los frutos marinos con el gastronómico abrigo de una de las partes más sabrosas del cerdo, la exquisita salsa de queso ayuda a convertir el combinado en una estrella gastronómica. Repasando la carta del Latino podemos recomendarles, además, su ensalada templada de queso, la ventrisca de bonito con pimientos asados de Fresno de la Vega, el revuelto de gambas, salmón ahumado, espárragos y setas, las mollejas de lechado al ajillo, los chipirones encebollados, los pimientos del piquillo rellenos de bacalao y gambas, el hígado de pato a la sartén y sus tablas de embutidos, como entrantes o primer plato. En pescados destacan su bacalao al pil-pil, la lubina salvaje a la espalda, el rape de cola negra, también a la espalda, y las deliciosas almejas sartén. La selección de la carne es muy esmerada y tienen especial relevancia la carne de buey a la piedra, las chuletillas de lechazo, el rabo de toro estofado y la caldereta de lechazo. En los postres sorprenden sus higos fríos en aguardiente y miel, las peras al vino blanco con chocolate y el sorbete de mandarina. La carta de vinos es interminable y sus precios bastante discretos.

El «Latino Bar» ocupa una de las grandes esquinas gastronómicas de la ciudad
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