domingo 26.01.2020
60 AÑOS DE RÉCORDS

León en el Guinnes

Llos guinness dan para todo, y también en León hay quien los intenta. por afición, por protagonismo en los periódicos, por fomentar una fiesta, un pueblo, un producto típico... Este es el resumen de 60 años y pocos récords
León en el Guinnes

Carmen Puente fue una mujer berciana que toda su vida coleccionó belenes. Se aficionó en Venezuela, después de que unos compañeros de trabajo le regalaran uno hecho con muñecos de trapo. Cuando llevaba acumulados 871 y se supo de su afición, en 1996, la dirección del libro Guinness se puso en contacto con ella para incluir su pequeña gran hazaña entre las más peculiares de ese año. Después los expuso en el Museo del Bierzo y terminó sus días donándolos a las monjas concepcionistas de la calle del Reloj, en Ponferrada. En total, coleccionó 1.410, que esperan perfectamente embalados en cajas a la espera de que un día puedan ser exhibidos como un pequeño museo.

Carmen fue una de las primeras leonesas en entrar en el libro Guinness, que estos días celebra sus 60 años de existencia a nivel planetario. Sólo en el último año, sus responsables han atendido alrededor de 50.000 peticiones en todo el mundo, una cada diez minutos, de las que sólo se aprobaron 3.809, y de ellas, menos de cien en España y ninguna de León. No es fácil entrar, aunque por intentarlo que no quede.

Aunque seguramente no estén todos los que son, y quizá haya habido intentos anteriores, menos publicitados, Dimas Álvarez Diez pasa por ser el primer leonés que intentó y consiguió varios récords. Fue en los años 90 del siglo pasado. El primero tuvo por escenario el estadio Hispánico el 1 de mayo de 1990 y consistió en llevar un balón de fútbol controlado en la cabeza durante 19 segundos por la banda del campo, hazaña que superó dos meses después hasta situar la marca en 19 segundos y 8 décimas gracias a la ausencia de viento, esta vez en La Granja.

De todas formas, el más multitudinario en esa lista leonesa del libro más famoso fue el establecido dos décadas después por la Asociación de Pendones del Reino de León, que cuenta con la certificación oficial de la oficina de Guinness World Records, que es la organizadora que gestiona y aprueba las hazañas repartidas por los cinco continentes. La asociación que entonces presidía Bernardo José Gutiérrez, logró la mayor concentración de estandartes del mundo, con 143 y la fecha para la historia fue el 27 de julio de 2010. León, en esa ocasión, desbancó a la ciudad australiana de Sydney. El hito coincidió con la celebración del 1.100 aniversario del Reino de León y tuvo por escenario la plaza de San Isidoro, que se llenó de múltiples colores con una de las señas de identidad de los pueblos de León. Los 143 pendones permanecieron izados por sus portadores durante más de cinco minutos.

En otras ocasiones, se conserva el récord pero no el testimonio de aquel día. Es lo que pasó en La Bañeza con el cántaro de barro más grande del mundo: 1,25 metros de alto, 80 centímetros de diámetro en la parte más ancha y 44 en su base, elaborado por el alfarero toledano Juan Carlos Fernández, que tardó nueve horas en hacerlo en vivo y directo dentro de los actos de la Feria de la Cerámica de La Bañeza, en agosto de 2009. El cántaro no ha perdido el título, que ya se ha intentado superar ya en un par de ocasiones, pero se rajó, explican fuentes municipales. Queda el recuerdo y también la compleja tramitación, pues lo primero que hay que contratar es un notario para que levante acta oficial.

Cualquiera puede intentar batir un récord, explican en la página web www.guinnessworldrecords.com. Haciendo un clic, uno puede abrir las instrucciones. Sólo hay que rellenar los datos y buscar testigos presenciales, fotos, vídeos. Entre más pruebas, mejor. Luego, enviarlo y esperar la contestación.

En caso afirmativo, se pone en marcha una segunda fase, que concluye con la emisión de un diploma oficial.

Las fiestas son el escenario ideal para las intentonas leonesas. Una de las conocidas es la familia Jiménez, de Astorga. Son admirables los intentos logrados. Camiones, coches... ¡tirando del pelo de la cabeza!

Hasta el accidente de Torre del Bierzo, en 1944, figura en el Guinness como una de las mayores tragedias ferroviarias de la historia, con un balance de 500 a 800 víctimas. John Marshall, autor del libro ‘Rail facts and feats’, ofreció para su inclusión la cifra de entre 500 y 800 muertos, declarándolo como el tercer accidente ferroviario con más víctimas del mundo.

De todas las maneras, la primera vez que se oyó hablar de los libros Guinness en León fue en 1972. Diario de León publicó entonces que la mujer más alta del mundo, con 2,30 metros, Jane Bunford, necesitó un ataúd de 3 metros para poder ser enterrada. «Lo que no acaba de entender la familia de Jane es que el cadáver de la joven, que fue catalogada como la más alta del mundo por el libro Guinness de récords, haya aparecido 50 años después de su muerte en la Escuela Médica de la Universidad de Briminghm», decía el teletipo de la agencia Efe, que ya lo resumía todo en el título: «El esqueleto de la mujer más alta del mundo».

La gastronomía tiene mucho que ver también con los intentos leoneses. Empanadas, botillos, pulpo... La asociación León Gótico hizo de la calle Ancha en 2003 una hilera de 245 metros de largo y 246 raciones de la mejor empanada.

También el producto más típico del Bierzo fue elaborado por embutidos Pajariel para La Casa del Bierzo, un restaurante de Ponferrada. Pesó 10,4 kilos y fue servido con arroz por su impulsor y cocinero, Jesús Alonso, en una multitudinaria comida en mayo de 2012, después de que un notario levantara acta. En total, lo disfrutaron 500 comensales.

En otros casos, no han pasado de buenas intenciones, como cuando la Diputación de León propuso en 2012 que León entrara en el Guinness por ser la zona que encierra la mayor concentración de Reservas de la Biosfera del mundo. Nadie ha presentado la idea.

León en el Guinnes
Comentarios