lunes 26.08.2019

‘LOS OTROS’ DE LA GUERRA COMERCIAL

Los territorios cercanos geográfica o políticamente a Estados Unidos y China, los grandes protagonistas del enfrentamiento, pueden salir ganando, aunque solo «a corto o medio plazo». Japón se perfila como uno de los grandes beneficiados del choque.
‘LOS OTROS’ DE LA GUERRA COMERCIAL

Algunos siempre salen beneficiados económicamente de las guerras. Son los menos, pero los hay. Y el enfrentamiento en el que estamos inmersos hoy, la guerra comercial de Estados Unidos y China, no es una excepción. Ambos países tendrán que seguir vendiendo sus productos y necesitarán seguir importando los que les faltan, a pesar del veto entre ambos. Por eso, los territorios cercanos geográfica o políticamente a ambas potencias pueden salir ganando, aunque solo «a corto o medio plazo»

Los expertos consultados coinciden en que con miras a largo plazo nadie sale beneficiado de una guerra comercial y menos en un mundo tan globalizado como el actual, en el que todos los países están conectados con todos y se necesitan, aunque algunos en mayor grado que otros. Estados Unidos tendrá que seguir importando tecnología y si elimina a China de su lista de vendedores, puede empezar a poner el ojo en otros asiáticos como Taiwán, Corea del Sur o Japón.

Este último tiene todas las papeletas para ser uno de los grandes beneficiados del veto a China ya que se trata de un «buen socio de EE UU» a nivel político y cuenta con la ingeniería necesaria para hacer frente a la demanda tecnológica del país estadounidense. Así lo explica Antonio Pedraza, presidente de la Comisión Financiera del Consejo General de Economistas, pero aún así alerta de que a largo plazo todo el entorno asiático se verá perjudicado porque «China es el país que tira más del continente».

Este traspaso comercial es el denominado «efecto desvío», señala Raymond Torres, director de Coyuntura y Economía Internacional de Funcas. «Como Estados Unidos compra menos a China, sus necesidades pueden derivarse a otros del entorno como Vietnam o Japón», dice.

Un claro perjudicado, aunque a unos miles de kilómetros más allá, es Australia, un país que «depende mucho comercialmente de China». El efecto dominó es «claro» porque la economía asiática «se ha formado en torno a China», a excepción de Japón. Los nipones se podrán beneficiar más que otros del ‘efecto desvío’ por su estructura productiva, comenta Torres. «Es el que mejor aguantará a largo plazo por estar bajo el paraguas defensor americano», asegura. El director de Estrategia de UBS, Roberto Scholtes, asegura que los dos grandes beneficiados están siendo Corea y Taiwán por el «efecto sustitución» a la hora de la producción. Sin embargo, a largo plazo en planes de inversión «ganan Malasia y Vietnam, donde se van a deslocalizar las fábricas porque tienen relaciones políticas con EE UU más estables». El experto asegura que aproximadamente el 42% de las empresas que operaban en China ya están moviendo su producción a otros países. «El 80% se llevan solo la parte final de ensamblaje para que no tengan que pagar los aranceles», aunque en realidad la mayor parte de la producción se sigue realizando en China.

Productores de ‘tierras raras’

Además, Pekín ha amenazado con limitar las exportaciones de tierras raras, 17 materiales que contienen elementos químicos utilizados en aparatos tecnológicos como móviles y ordenadores. Actualmente el gigante asiático produce el 85% de las tierras raras que utiliza el planeta. Por ello, Torres argumenta que esta guerra comercial podría beneficiar a «aquellos países que se sumen a producir estos materiales», ya que la demanda va en aumento. Algunos estados de América Latina ya son productores, aunque en menor medida que China, por lo que es una ventaja competitiva para ellos si la potencia asiática deja de vender a Estados Unidos.

A ese otro lado del Atlántico, Canadá y México también son los candidatos a aumentar sus ventas. Eso sí, siempre y cuando Trump no siga adelante con su amenaza de aranceles a México de entre el 5% y el 25%, lo que desplomaría sus exportaciones. Y es que muchos prefieren enviar sus productos a un tercer país cercano a Estados Unidos, como son estos dos casos, y de allí a su destino final. México se ha especializado en turbinas y materiales para la automoción, mientras que la ventaja para Canadá está en la soja, que cuadriplicó las ventas en enero respecto al año pasado por el aumento de pedidos desde China.

«Las empresas quieren diversificar la cadena productiva para no depender tanto de China», explica Scholtes. A pesar de todo ello, desde Funcas recuerdan que la economía es algo «dinámico» y que no habrá ningún país que se salve de las repercusiones de este conflicto comercial porque «está tirando hacia abajo de la inversión y generando un mal clima internacional».

Los últimos datos de comercio internacional de la OCDE ya responden a la situación: las importaciones chinas de EE UU registraron la mayor caída de la historia en el primer trimestre (-12%) debido al aumento de los aranceles. En el gigante asiático las importaciones cayeron un 0,5%, que se suma al descenso del -6% del trimestre anterior.

Las exportaciones españolas crecerán solo un 2,3% en 2019

Las exportaciones de bienes y servicios de la Unión Europea sufrirán una desaceleración en 2019, como en la mayoría de los países del resto del mundo, debido a las tensiones comerciales motivadas por el conflicto entre China y Estados Unidos. Los últimos datos publicados por la Comisión Europea señalan que frente al promedio del 3% logrado en 2018, este año se situará en un 2,5%, con una ralentización pronunciada en países como Irlanda y Alemania.

Por debajo de la media hay nueve países de los 28 que conforman la UE, entre los que se encuentra España. En nuestro país las exportaciones crecerán un 2,3% en 2019, la misma cifra de 2018 y dos décimas menos que la media europea para este año. El ritmo exportador español se ha desacelerado notablemente desde las tasas de aumento del 5,2% logradas en 2016 y en 2017. Por detrás están países como Italia (1,9%), Países Bajos (1,6%) y, sobre todo, Alemania, donde las exportaciones solo crecerán un 1,1% este año. Cierra la tabla Chipre, con un ritmo exportador del 0,8% en 2019.

Por el lado contrario, los mayores aumentos de las ventas a otros países de bienes y servicios corresponderán a territorios de reciente adhesión a la Unión. En cabeza figuran Eslovaquia, Eslovenia y Polonia, junto a Grecia. Por otro lado, Hungría, Irlanda y Rumanía se situarán en cifras en torno al 4,5%. Nueve países de la UE contarán con tasas por encima o cercanas al 3%. Se trata de Portugal y Finlandia, ambos con un 3,3%, Suecia (3,1%) y Bélgica (3%). Austria y Francia compartirán un 2,8%, mientras que Dinamarca se quedará en el promedio del 2,5%.

El impacto de los aranceles «ya es evidente en los datos del comercio internacional», aseguró el FMI en un estudio coordinado por la economista jefe Gita Gopinath. Pero más allá de Asia y EE UU, otros conflictos habían motivado la caída de las ventas de productos en la eurozona, como es el caso de Reino Unido debido al ‘brexit’.

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