domingo 26/9/21

Marcelino Lobato, la imagen del Camino

Este infatigable peregrino leonés afincado en La Rioja podría entrar en el Libro Guinness de los Récords con una credencial gigante de catorce metros, testigo de los más de 3.200 kilómetros de camino que recorrió durante el pasado año
El veterano peregrino Marcelino Lobato muestra su credencial gigante
El veterano peregrino Marcelino Lobato muestra su credencial gigante
Marcelino Lobato ejemplifica a la perfección el espíritu de la Ruta Jacobea. Podría decirse que Lobato «es» el Camino, y la filosofía del Camino guía todos sus pasos: la primera vez que lo recorrió fue en el año 1972. En aquel entonces se encontró con un único albergue a lo largo de todo el recorrido, así que hubo de dormir en pajares, cuadras y campo abierto, siempre en compañía del relente y las garrapatas, llegando a la plaza del Obradoiro junto a las poco más de veinte personas que culminaron el recorrido aquel año. ¡Quién le iba a decir a él que dos décadas más tarde abriría y cerraría la Puerta Santa de Santiago en compañía del Príncipe y los presidentes de las comunidades autónomas, que iba a escribir libros y pronunciar conferencias, y que su imagen, inconfundible, iba a figurar en la mayoría de los libros sobre la Ruta! Ataviado con los ropajes tradicionales del concheiro (bordón, túnica, sombrero, zurrón, cuerno, esclavina y rosario), Lobato ha visto cambiar el Camino de arriba abajo: «Antes -dice- la llegada del peregrino a un pueblo se vivía como una fiesta». En aquellos días, los vecinos convidaban al peregrino a comer en casa, le prestaban un rincón de la tenada para dormir y el cura, como siempre, desconfiaba de su presencia ya que lo consideraba portador de enfermedades y extrañas costumbres. Eran los tiempos en los que los grandes peligros para los peregrinos eran, por este orden, «los curas, los perros y las ampollas», asegura Marcelino. Ahora, en cambio, «el Camino se ha convertido en una especie de competición, en una romería o en una discoteca». No obstante, según cree, «el espíritu de convivencia y de superación permanece». Un «artesano» del caminar Marcelino Lobato Castrillo nació en Regueras, muy cerca de La Bañeza, pero de muy rapaz fue llevado a Logroño, donde ha transcurrido la mayor parte de su vida. León y La Rioja, dos epicentros vitales que coinciden con sendos puntos de la Ruta de la Plata y del Camino de Santiago, y que, como una especie de predestinación, han venido a marcar la que es su auténtica pasión: el mundo del peregrinaje, la búsqueda, el camino en pos de un objetivo, así como todo el mundo de filosofías, sentires, culturas, humores y paisajes naturales y humanos que se esconden detrás. Lobato casi ha perdido la cuenta de las veces que ha culminado la Ruta Jacobea, pero además, ha realizado muchos otros itinerarios históricos, algunos conocidos y «de moda», otros sumidos aún en el anonimato: el Camino de Santiago de la costa, el Camino Portugués, la Vía de la Plata, el Camino Sanabrés, el Camino Inglés, el del túnel de San Antón (por Álava), el Camino del Ebro, el Camino Catalán... son sólo algunos de ellos. Kilómetros y kilómetros, vivencias, amistades, recuerdos, y alegrías y sufrimientos compartidos; esa es parte de la recompensa. Pero también un sinfín de credenciales, compostelanas, preciosos sellos de todo tipo y procedencia, insignias y regalos que le han sido ofrecidos en los cuatro puntos cardinales. Con algunos de esos recuerdos físicos, en concreto con las credenciales selladas durante los recorridos que efectuó durante el año pasado, tuvo una ocurrencia curiosa: unirlas en una gran credencial gigante que atestigua los 3.200 kilómetros totales que cubrió durante el 2004. Fueron nada menos que dos Caminos de Santiago, una Vía de la Plata, un camino desde el Sur de Francia a Puente la Reina, un Camino de Viana do Castelo (Portugal) a Santiago, tres caminos de Santiago a Finisterre, un Camino de Madrid y una Javierada... 870 credenciales unidas, decoradas con sus correspondientes sellos, que forman un objeto de catorce metros de longitud y que presentará en breve al Libro Guinness de los Récords. Detrás de ese enorme documento se esconden cientos de anécdotas: está el niño que vio nacer en Matosinhos (Portugal), que apadrinó y que ahora lleva su nombre; o la persona que más kilómetros de Camino de Santiago vio recorrer: un israelí que llegó desde su país natal y que tardó nada menos que ocho meses en alcanzar el Obradoiro. En breve representará a toda Europa, junto a otros tres delegados, en la apertura de la Puerta Santa de Vezelay. Y es que la presencia de este leonés en cualquier acto relacionado con el peregrinaje es ya ineludible.

Marcelino Lobato, la imagen del Camino
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