viernes. 01.07.2022

La Marmita Gigante era un pozo relleno de cantos rodados esféricos silíceos, de tres metros y medio de anchura y siete metros y medio de profundidad. Apareció durante las excavaciones para construir la presa del pantano de Bárcena, hace más de cincuenta años, y según el historiador Vicente Fernández «era un paisaje sublime», fruto de la erosión del agua durante millones de años.

Aquel cañón fluvial «de paredes lisas y brillantes» se perdió con la presa, terminada en 1959, pero lo que entonces taparon toneladas de hormigón para contener las aguas del río Sil en un embalse, abastecer a los regadíos del Bierzo y regular las crecidas en tiempo de lluvia, aflora ahora dentro del libro, con imágenes inéditas cedidas por la Confederación Hidrográfica del Norte. Fernández ha seleccionado algunas fotografías de la construcción del embalse de Bárcena entre más de ochocientas imágenes que detallan, paso a paso, la titánica labor de encerrar el río Sil detrás de una presa. El embalse sepultó dos pueblos y terminó con las crecidas del río en la ciudad.

La Marmita Gigante, al fondo del embalse
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