viernes. 27.01.2023
LA EFEMÉRIDE

Un miembro de la Casa Real podría acudir a la celebración La historia del vecino de Villamañán a quien la Virgen liberó de los moros

|||| Para este año del quinto centenario se preparan muchos actos y conmemoraciones: el Obispado ha invitado incluso a la Casa Real para que alguno de sus miembros acuda a las celebraciones, que, parece ser, se centrarán en un acto multitudinario el día 19 de octubre. También el Obispado solicitó al escultor Jesús Pombo la creación de una medalla conmemorativa de tan importante acontecimiento. El artista puso manos a la obra y trabajó con el cuidado de un orfebre sobre un pequeño bloque de madera de boj, hasta conseguir plasmar en la cara de la medalla la figura de Virgen, recordando la milagrosa imagen del siglo XVI que se venera en el Santuario, pero acercándola estilísticamente al siglo XXI, con la inscripción en letras góticas, 1505 Ntra. Sra. Del Camino 2005 . En el envés talló el artista la figura de un obispo, de San Froilan, con la inscripción en letras mozárabes, San Froilan Obispo de León 905-2005 , uniendo así las conmemoraciones de los once siglos de la muerte del Patrón de la Diócesis, con los cinco de la aparición de la Virgen del Camino. Finalmente, la medalla no ha contado con el patrocinio diocesano, pero el minucioso y artístico trabajo ya está siguiendo los pasos necesarios para su fundido en bronce y será, sin duda, uno de los recuerdos más entrañables de estas señaladas conmemoraciones. |||| El día 2 de julio de 1505 se apareció la Virgen del Camino al pastor de Velilla de la Reina Alvar Simón Gómez en los altozanos de la salida de la capital leonesa, a la vera del Camino de Santiago. Dijo entonces la Virgen al sorprendido pastor: «Ve a la ciudad y avisa al obispo para que venga a este sitio y coloque mi imagen, que es deseo de mi querido Hijo que aparezca en este lugar para gran beneficio de toda esta tierra». Desde entonces han pasado 500 años y los leoneses, que la veneran como Patrona de la Región, se disponen a conmemorar estos cinco siglos de milagroso encuentro. Apenas había pasado un lustro y ya se había levantando la primera ermita dedicada a la Virgen del Camino y a hospedería de peregrinos, en el lugar llamado El Humilladero. Poco después, en 1522, tuvo lugar uno de sus milagros más celebrados: un hombre natural de Villamañán, Alonso Rivera, fue hecho cautivo por las tropas moras de Argel. Fue esclavizado y dedicado a la labor de sacar agua de una noria. Su amo por la noche le encerraba en un arca que sujetaba con pesadas cadenas, bajo la vigilancia de un fornido sarraceno. El atribulado esclavo rezó a la Virgen y ésta obró el milagro, trasladando al esclavo, al arca con sus cadenas y al sorprendido vigilante a su recién estrenada ermita. Naturalmente, Alonso dio las gracias por el sobrenatural milagro, el vigilante se convirtió al cristianismo y los dos sirvieron al Santuario hasta el fin de sus días. Por cierto que el arca y las cadenas se conservan como un exvoto más en el nuevo Santuario. En 1644, el obispo Bartolomé Santos de Risoba, con las limosnas de los fieles, construyó una nueva iglesia, que se derrumbó en 1662, comenzándose dos años después la que, con diversos añadidos, continuaría siendo cita de peregrinaciones y romerías hasta mediados del siglo XX. En ese momento, Pablo Díez (Vegaquemada 1883), un leonés que hizo gran fortuna en tierras mexicanas, decidió patrocinar la edificación del templo que hoy conocemos, y que fue encargado al arquitecto Fray Francisco Coello de Portugal, quien contó con la participación del gran escultor catalán José María Subirachs.

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