sábado. 03.12.2022
Economía

¿Nos sacará de pobres la unión bancaria?

España confía en que el supervisor único hará fluir el crédito y desatará el vínculo perverso que liga riesgo bancario y deuda soberana
El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, en una imagen de archivo.

Mariano Rajoy afirma que la unión bancaria «es el test en el que Europa se juega su credibilidad». Para el consejero alemán en el Banco Central Europeo Jörg Asmussen este proyecto supone «una precondición para que los bancos vuelvan a dar crédito». Aún más directo, el ministro francés de Finanzas, Pierre Moscovici, asegura que «debe permitir que la política europea de los tipos de interés se oriente hacia la pequeña y mediana empresa, algo que ahora no ocurre».

Y el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, afianza estas tesis: «No se trata de rescatar bancos, sino de que el flujo de financiación llegue a los que lo necesitan, porque solo así volverán el crecimiento y la creación de empleo».

Pero Europa se construye a saltos, y el proyecto de unión bancaria —nacido del abismo al que se enfrentó la zona euro cuando la crisis de deuda soberana estuvo en un tris de dinamitar la moneda común— tropieza con la resistencia del Gobierno germano, que usa todas las tácticas dilatorias posibles. En en fondo, el Gabinete Merkel rechaza pagar cualquier factura de lo que considera derroches de otros socios.

Asmussen, alemán, pero también miembro del BCE, ha expuesto claramente la opinión del regulador bancario europeo. «Queremos un régimen europeo único de liquidación de bancos, junto con una autoridad de resolución de entidades y un fondo financiado por el sector, y lo queremos para el 2014», dijo.

El ministro germano de Finanzas, Wolfgang Schäuble, no solamente considera inviable esa fecha, sino que defiende la aplicación de la unión bancaria en dos etapas. En la primera, los problemas seguirían corriendo a cargo de las autoridades nacionales. Más adelante, previa reforma de los Tratados, se asumirían entre todos los rescates de entidades.

¿Por qué creen las autoridades españolas que la unión bancaria hará fluir el crédito?. «Garantizar un trato igual para todos —un supervisor único, un mecanismo de rescate, un sistema de recapitalización directa— permitirá separar el riesgo soberano del bancario», postula Rajoy.

Del MOU al MUS

La primera pieza, el supervisor común, debe ayudar a despejar cualquier duda sobre el sistema bancario nacional. España ya ha realizado grandes esfuerzos para restaurar la confianza internacional en el sector tras el pinchazo de la burbuja del ladrillo.

Después de las provisiones al crédito promotor, de la nacionalización de entidades no solventes, de la creación del banco malo y de la recapitalización del conjunto, ahora se requiere a los bancos que provisionen —es decir, que aparten dinero por si se producen impagos— los préstamos renegociados. Pese a todo, al mercado han vuelto los rumores —tal vez interesados— sobre insuficiencia del saneamiento y de la capitalización realizados.

La troika (Banco Central Europeo, Fondo Monetario Internacional, Comisión Europea) no baja la guardia, y vigila de cerca el cumplimiento de las exigencias del ‘pliego de condiciones’ (MOU) que firmó España para recibir la línea de crédito de 100.000 millones, de la que solo se piensan usar 40.000 millones. La tercera misión de estos ‘hombres de negro’ fue visitar España durante las anteriores semanas.

El Gobierno español reconoce que todos estos esfuerzos no han disipado plenamente los recelos y está convencido de que el mecanismo único de supervisión europeo (MUS) debiera eliminarlos por completo. También lo piensa el comisario de Asuntos Económicos, Olli Rehn. Cuando la mayoría de las entidades se midan por un rasero común, y estén vigiladas por un mismo ente, se quebrará el enlace entre riesgo país y descrédito bancario y desaparecerá esa ‘trampa de financiación’ por la cual «empresas similares deben pagar por el crédito tipos de interés mucho más altos en el sur de Europa que sus colegas del centro y del norte», adelantó.

Alemania ha sustraído de la supervisión común a sus pequeñas cajas de ahorros. Y el BCE está dando los pasos para acometer esta tarea el próximo año, con el auxilio de los bancos centrales nacionales. El subgobernador del Banco de España, Fernando Restoy, ha recordado la importancia de que la institución que vigila a la banca europea «tenga una visibilidad mucho mayor» para los ciudadanos de cada uno de los países del euro, y considera necesario también que rinda cuentas en los ámbitos nacionales

El éxito de su misión «se evaluará en cada país, entidad por entidad», recordó.

(((DESPIECE))) ¿Quién paga los platos rotos? Madrid, 18 may. (COLPISA, M. J. A.) - ¿Será suficiente la supervisión bancaria para evitar futuros colapsos? -Aunque la vigilancia común minimice los riesgos, están previstos otros pasos. El primero es el mecanismo de resolución de crisis, cuyo aplazamiento a marzo de 2014 como pronto ya dejó a España al margen de una recapitalización bancaria con fondos comunes a través del MEDE, de manera que el rescate lo estamos pagando con impacto en deuda y déficit

Alemania insiste en que se deben buscar inicialmente soluciones nacionales

Schäuble ha invocado las dificultades de crear una autoridad competente sin cambiar previamente los Tratados de la Unión. Nadie quiere abrir el melón de una modificación de ese calado, con su secuela de referendos nacionales... Con ese pretexto defiende «una red de liquidadores nacionales», primero. Lo que equivaldría a seguir como hasta ahora, poco más o menos

-¿No hay otra fórmula para crear una autoridad competente? -El ministro francés Moscovici opina, por el contrario, que «se puede ir muy lejos y muy rápido» con los actuales Tratados y sin un cambio en las instituciones. El subgobernador del Banco de España, Fernando Restoy, sugiere «residenciar la autoridad en alguna institución ya existente». La Comisión Europea está explorando las posibilidades

-¿Pagarán los socios del euro a tocateja los futuros agujeros de los bancos? -No totalmente. Hay un principio de acuerdo en que, en los casos de reestructuración o quiebra, la factura repercuta primero en los accionistas, después en los poseedores de deuda -de menor a mayor calidad, por este orden- y, finalmente, en los propietarios de depósitos superiores a los 100.000 euros. La desastrosa gestión inicial de la crisis de Chipre ha servido para dejar claro que los pequeños ahorradores deben quedar a salvo. -¿Qué ocurrirá si todo este dinero no basta para reintegrar los ahorros garantizados? -La arquitectura de la unión bancaria prevé finalmente la constitución de un fondo de garantía de depósitos común. Los gobiernos intentan reducir al mínimo la aportación de los contribuyentes, y se plantea la colaboración del sector. En España, la banca ya tiene el hábito de contribuir por adelantado a la constitución de un fondo de este tipo, lo que no ocurre en otros países. Habrá que superar resistencias generalizadas. -¿Ha adoptado Europa otras medidas preventivas? -En enero de 2011 se creó la Junta Europea de Riesgos Sistémicos, con la importante misión de alertar de «burbujas sectoriales o locales», riesgos de liquidez o de movimientos especulativos en los mercados..

Funciona de forma casi clandestina y su tarea ha de ser revisada en 2013

Su última evaluación detecta que el nivel de incertidumbre financiera «todavía es elevado». Y aconseja revisar las reestructuraciones y renegociaciones de los créditos

¿Nos sacará de pobres la unión bancaria?
Comentarios