sábado 15/5/21
innovadora lírica

Ópera con acento leonés

el empeño de los jóvenes leoneses Pablo Mellado y Soledad Fernández Moreira lleva al Auditorio el estreno de ‘La Moura’, un ambicioso proyecto en el que trabajan más de 70 profesionales. la novedosa propuesta se estrena el día 28 de este mes
Boceto de la escena en la que se desarrolla la ópera.
Boceto de la escena en la que se desarrolla la ópera.

John Moore es el único superviviente de un naufragio que le lleva a una isla donde sólo Aina, la Moura, es su esperanza. La historia de amor entre ambos es el nudo que teje una ópera con acento leonés, y las ilusiones de una pareja de jóvenes artistas locales que se ha volcado en el ambicioso proyecto de estrenar en el Auditorio Ciudad de León. Un equipo de más de 70 profesionales ultima los ensayos para que el sábado 28 de octubre, a las 20.30 horas, los aficionados y los curiosos sean testigos de un fenómeno que ocurre pocas veces: el estreno de una ópera, con música y escenografía de dos promesas locales: Pablo Mellado y Sol Fernández Moreira. El resultado de una apuesta profesional y empresarial con esperanzas y ambiciones tan amplias como el registro de los protagonistas de esta historia de música e ilusiones.

La Moura es una ópera de cámara en tres actos. «En un principio, nuestra idea era hacer algo mucho más sencillo. Todo empezó cuando leímos el nuevo libro en el que está trabajando Sole Moreira, ‘Sueño o realidad’. En el prólogo habla de Aina, una Moura; y de John Moore, un náufrago. Y de cómo se enamoran», explica Sol Fernández. La historia enganchó a Pablo Mellado, que comenzó a trabajar en la música, mientras Sol hacía lo propio en el libreto.

«El prólogo de Sole Moreira me apasionó, vi muy claro el potencial operístico de la historia que se presentaba. A partir de ahí Sol y yo nos metimos de lleno en la historia, intentando ver más allá, creando el universo que viven John y Aina. Y poniendo música a cada una de sus acciones», explica el compositor. Que reconce también que el proyecto inicial era mucho más modesto. «La falta de medios, y en parte también de experiencia, nos llevó a plantear un espectáculo de dimensiones menores. Pero si libreto y música crecen, el espectáculo debe crecer. Y así ha sido».

Sol confirma la evolución de la idea. «Pensamos en algo muy distinto a lo que estamos haciendo ahora, en estrenar en una sala pequeña con música grabada y dos o tres cantantes. Pero a medida que íbamos escribiendo...» La Moura fue incluyendo más y más personas y recursos. Los dos autores iniciaron entonces el contacto con los músicos y los cantantes, buscaron un narrador, añadieron un cuerpo de baile y su coreografía, un director musical,...

Al final son unas 70 personas, desde los dos protagonistas (Ana Castillo como Aina y Juan Antón como John Moore; además de la antagonista, Natividad Barrio en el papel de Diana, y Víctor Fernández como narrador); además de 15 figurantes de la Academia de Baile ¿Bailamos?, el coro de las Carmelitas In Crescendo, el coro de Carmelitas y su director, Juan Carlos Oliveros. Un elenco del que forman parte también los músicos y el director musical, Álvaro Domínguez, «que viene expresamente de Madrid para ayudarnos en el proyecto».

La tensión con la que viven los días previos al estreno ha ido creciendo. «Coordinar a tanta gente entre dos personas a veces se hace cuesta arriba...», suspira Sol. Que añade enseguida: «Pero estamos muy ilusionados de haber conseguido sacar adelante un proyecto como este». Un proyecto que se toman como «una inversión de futuro a nivel profesional». Y también como un empeño personal. «Es necesario apoyar la lírica en León. Sería muy interesante ver más óperas y zarzuelas programadas en la ciudad, sobre todo obras de nuevo estreno».

Una aspiración que comparten con el trajín propio a las etapas previas a los estrenos. Programar ensayos, compaginar horarios, arreglar toda la ‘papelería’ que exige la burocracia, procurarse la publicidad, diseñar el vestuario, maquillaje y peluquería,... Y diseñar y contruir la escena. «En algunos momentos nos hemos visto desbordados, pero poco a poco, gracias a la ayuda de amigos y familiares, hemos salido adelante».

Eso en la parte de la producción. Atrás queda el proceso creativo. «los bloqueos a la hora de escribir o componer, el tiempo que se echa encima,... Eso es el peor enemigo. El día en que Pablo escribió el último compás de la ópera pudimos respirar al fin un poco más tranquilos», señala Sol. Sólo un poco, la tarea que quedaba por delante era aún enorme.

La Moura es en todo caso un proyecto de colaboración entre los dos jóvenes artistas. «La relación surge de la necesidad de diversificar el trabajo», señala Pablo. «Mientras uno se dedica a crear un libreto atractivo y de calidad, el otro se centra en la creación de la música.Al final convergemos y nos encontramos para construir el proyecto que hoy está en producción. Eso nos ha permitido poder centrar nuestros esfuerzos directamente en los dos ejes centrales de la ópera».

Pablo Mellado reconoce que afrontar un proyecto tan ambicioso como es una ópera es «un reto a muchos niveles, no sólo mental y físico. A fin de cuentas, esto es una gran empresa, es necesario gestionar y lidiar con decenas de cosas. Algo aparentemente insignificante como una errata en un cartel puede suponer semanas de retraso».

A punto de salir a escena, el compositor reconoce que «tanto para Sol como para mi el desarrollo de la ópera ha sido un auténtico reto creativo e intelectual. Es un género complejo y largo, hay que tratar de guardar un equilibrio entre lo que dices y lo que quieres decir, tanto a nivel musical como contextual». «Es sencillamente horrible», concluye bromeando Pablo Mellado.

Al final el resultado es el estreno de una ópera en el Auditorio Ciudad de León. «Durante el proceso creativo ha sido una constante querer hacer las cosas que están fuera de nuestro alcance, incluso crearnos necesidades en la producción. A pesar de todo, hemos sabido explotar nuestros recursos al cien por cien, y eso siempre es mejor que un desempeño enorme y poca calidad». Pablo y Sol coinciden en su satisfacción por haber logrado reunir a un «elenco de enormes artistas, profesionales que están dándolo todo y ponen su experiencia al servicio de una obra nueva y diferente».

un duro proceso creativo

Pero no ha sido fácil. «Personalmente, el proceso creativo ha sido particularmente duro. La presion que hemos tenido durante más de un año, para ofrecer un espectáculo a la altura de las expectativas, ha sido tremenda», señala el compositor. Desde la exigencia de coordinar entre dos personas a un equipo que «normalmente es gestionado por una compañía. Nosotros dos hemos sido compositor y libretista, pero también productor y directora artística, diseñadores de escena y vestuario, gestores, publicistas,... ¡Hasta psicólogos cuando ha sido necesario!».

Entre las dificultades la parte económica no es la que más pesa, aunque «pueda parecer lo más evidente. Para nosotros es una inversión, y hay que tener la cabeza fría para invertir adecuadamente». Ahí reconocen el apoyo de instituciones y colaboradores. Lo más complejo ha sido «la gestión del personal. Somos muchos profesionales implicados, y las cosas no siempre salen como se planean. Surgen contratiempos, desde encontrar una sala de ensayos a lo más insospechado. Los doleres de cabeza han sido muchos».

Queda aún un reto difícil de superar. Lo explica Sol: «Es una ópera de nuevo estreno. A menudo el público no se anima a acudir al evento si no conoce la obra, o al compositor. Es algo con lo que contamos, pero es una pena. El público se contiene ante algo que no conoce, y más si es una ópera. Porque muchas personas son reacias a ver ópera».

Sin embargo, los jóvenes autores apuntan que «no es una ópera al uso. Prácticamente la totalidad de la música está pensada a modo de banda sonora, los personajes hablan, tienen conversaciones no siempre cantadas,... Además, es en castellano, y eso hace muchísimo más fácil la comprensión. Quien vaya a verla se dará cuenta de que se sale de lo común».

Ópera con acento leonés
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