sábado. 04.02.2023

La mujer necesita un par de pantalones vaqueros que le sienten como un guante y le permita salir a la calle con seguridad, sin dudas ni complejos. Las firmas más importantes invierten en I+D para perfeccionar patrones y trazar cortes estratégicos que se adapten a la mujer, independientemente de su fisionomía. El vaquero nació para hacer frente a los más duros trabajos y hoy es una prenda comodín que se mueve a sus anchas tanto de día como de noche. Esta temporada están en auge los modelos pitillo y también los diseños de talle alto.

Desde que en 1873, Levi Strauss confeccionara con telas resistentes pantalones para que los buscadores de oro y los agricultores trabajaran con comodidad, el vaquero mantiene su esencia, aunque a lo largo de su vida ha variado el diseño y ha ganado en comodidad.

Desde finales de los años 80, los vaqueros desgastados y rotos siguen en auge, ahora los favoritos son los que están rotos con cierta gracia en parte de la rodilla y deshilachados en la parte inferior. Hoy los «jeans» ni tienen reservado el derecho de admisión en la oficina ni se han quedado relegados al estilismo de campo.

En cada armario femenino o masculino aparecen, al menos, dos o tres vaqueros con distintos patrones, lavados y terminaciones. Muy estrechos, con pata ancha, rectos, rotos, desgastados, lavados a la piedra, bordados con hilos de oro, con parches de ante, con las rodilleras rasgadas, con incrustaciones de tachuelas o de «strass» y en varios colores.

A pesar de los cambios, el vaquero está de moda, pero ¿por qué levantan tanta fascinación?, según la estilista Pepa Fernández, el éxito de este pantalón radica en «su versatilidad y personalidad para adaptarse a las diferente situaciones».

El pantalón vaquero, un perfecto comodín
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