miércoles. 17.08.2022
|||| La idea de construir un ramal de ferrocarril que uniera la estación de Quintana de Raneros con el aeródromo de La Virgen del Camino para transportar el material de la Legión Cóndor, aviones desmontados incluídos, partió del mando alemán. Según las investigaciones llevadas a cabo por Manuel González Álvarez en los últimos años, el 10 de julio de 1937 se plantea la construcción de este ramal ferroviario de seis kilómetros de longitud por parte del cuartel general alemán. La obra se planteó para ejecutarse en un mes con un coste de 50.000 pesetas, «pudiéndose ahorrarse algo si se utilizan presos de guerra». señalaba el informe. Con la cárcel de San Marcos sobresaturada, no parece que los mandos franquistas tuvieran problemas para destinar a esta obra un contingente de 500 presos republicanos. Durante el tiempo que duró la obra, los prisioneros dormían en tiendas de campaña y tirados en las cunetas, ya que por motivos de seguridad no se planteó su traslado diario a otras dependencias. De este ramal hoy ya no se conserva más que algún vestigio de la caja de la vía, en muchos lugares arrasados por las obras de las nuevas vías de comunicación, El 6 de septiembre de 1937 se presentó el proyecto con presupuesto algo superior a lo estimado inicialmente, 82.000 pesetas más pero el camino de hierro fue trazado. Los prisioneros cavaron la caja en la que se asentaron las vías y las traviesas para transportar con todo el sigilo que deseaban los alemanes el material bélico enviado desde Alemania. No es el único lugar en León donde los presos republicanos fueron obligados a trabajar como castigo. La carretera de Castrocontrigo a Truchas, la carretera de Asturias fueron otras de las obras públicas en las que se empleó esta mano de obra cautiva. Pero, además los presos fueron entregados a las empresas privadas para suplir la escasez de mineros en las explotaciones de carbón. Durante el periodo de 1936 a 1939, el edificio del antiguo Hospital de San Marcos en León se convirtió en uno de los mayores campos de concentración de España, con una población reclusa de alrededor de 7.000 hombres y 300 mujeres. Más de un millar fueron fusilados y en su gran mayoría inhumados en la fosa común del cementerio de León, donde recientemente se colocó la primera piedra para instalar una placa con sus nombres a propuesta del Foro por la Memoria de León. Hace ahora diez años, un anciano que siendo niño despertaba por las noches con el ruído de los tiros -vivía con su familia en Puente Castro- clamaba por el levantamiento de algún monumento en recuerdo a los paseados en León. «Después de la descarga, les daban el tiro de gracia, y en el silencio de la noche se oia todo». Por el tiro de gracia contaban cada noche los muertos aquellos niños.

Presos republicanos trabajaron al servicio de la Legión Cóndor
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