domingo 16/5/21

La restauración ha gestionado más de 170 m3 de residuos peligrosos

Según los datos proporcionados por la Consejería de Fomento, la restauración del cielo abierto de Nueva Julia abarca una superficie degradada por la actividad extractiva minera del carbón de 405 ha y permitirá la revegetación de la superficie afectada para el establecimiento de hábitats arbolados y arbustivos: fundamentalmente abedulares mixtos con pino y especies como: robles, acebos, manzanos, cerezos, serbales, etc. Que servirán para la alimentación de especies en peligro de extinción, como es el caso de oso pardo cantábrico y el urogallo cantábrico. Las siembras e hidrosiembras crearán pastos mesofíticos, que aportarán la capacidad de proporcionar estabilidad y mayor diversidad biológica. También con la creación de zonas húmedas con vegetación de ribera y acuática, aumentará la diversidad biológica y se aporte asimismo un uso social. Los trabajos que se están realizando son:

1. Acondicionamiento de huecos y escombreras: Movimiento de 6.593.961,26 m³ de tierras necesarias para la configuración del terreno, que se realiza mediante el relleno parcial de los huecos de la explotación para conseguir el remodelado propuesto, y la estabilización y conformación de taludes. El arranque de 858.362,60 m³ de taludes de roca se ha realizado usando explosivos.

2. Restauración de la cubierta vegetal: El objetivo principal de la obra es la revegetación del terreno a recuperar en el menor plazo de tiempo posible. Para ello se han utilizado 560.680,42 m³ de tierra acondicionada y preparada, se han realizado Repoblaciones forestales con una media de 1.600 pies/ha, en pendientes entre 25 y 30º, siembras en 50 ha e hidrosiembras en 120 ha.

3. Red de drenajes: Se ha constituido una red de drenaje superficial, que recibe las aguas pluviales de las plataformas de los viales, de los taludes terraplenes y de las laderas inmediatas a ellos. Esta red interior se ha canalizado a dos desagües principales que conducen las aguas hasta su punto de vertido a la red natural. Para ello se han excavado 2.287,83 m³ en cauces y se ha utilizado 6.211,80 m³ de escollera.



Imágenes de las obras actuales de restauración de Nueva Julia. Las fotografías, de F. Otero Perandones, demuestran de manera fidedigna la imposibilidad de recuperar el paísaje y el hábitat de un espacio natural tras su explotación en un cielo abierto para extraer carbón. Y es que los trabajos, que deberían haber finalizado en 2020, están a punto de ser periclitados y, sin embargo, el paisaje lunar aún no ha desaparecido.

4. Demolición de Instalaciones y reposición de servicios: Se ha procedido a la demolición y desmantelamiento de las instalaciones auxiliares de la explotación de la antigua mina: 44,10 m³ de demolición de elementos de hormigón, demoliciones de 290 m³ de edificios aislados y soleras de hormigón. Se ha realizado la instalación de un repetidor de radiocomunicaciones. La explotación minera afectó también a las captaciones del abastecimiento de agua potable de Carrasconte. Por este motivo, se ha procedido a restituir el servicio afectado durante la explotación del cielo abierto, con la adecuación del servicio del abastecimiento de la población afectada.

5. Gestión de Residuos: Se han gestionado más de 400 m³ de residuos no peligrosos y más de 170 m³ de residuos peligrosos

6. Vigilancia y Control Ambiental: Por último, durante la ejecución de las obras se ha previsto un control y seguimiento de las aguas continentales de escorrentías, afectadas por los trabajos de remodelación topográfica como consecuencia de las labores de restauración, así como un estudio de suelos de las zonas afectadas por los servicios auxiliares de la instalación minera con el fin de caracterizar las afecciones a los suelos y a las aguas subterráneas.

La restauración ha gestionado más de 170 m3 de residuos peligrosos
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