domingo 15.09.2019
CANTO RODADO

torvas

hacer apología de la violencia machista no cuesta nada en este país donde las personas van a juicio por llamar chorizos a los ladrones de la política
torvas

Nada detiene a las violetas. Torvas, remolinos, miradas airadas... no son capaces de arrancar de cuajo sus raíces. No son flores de ocasión de un día de marzo, de cuando marzo mayea. Porque tarde o temprano, ellas lo saben, marzo marcea y el aire corta el rostro con ráfagas frías, mientras los ríos bajan con las aguas cargadas por el peso de la nieve.

Como las mujeres que cruzan cada día la frontera sur de Europa (Melilla) con fardos de estraperlo a sus espaldas para llevar un bocado de pan a sus criaturas con lo que ganan como porteadoras. Pasó el Día Internacional de la Mujer, más de un siglo de reivindicaciones en alta voz, y todas las palabras huecas se evaporaron. El periódico de la sinrazón lo celebró con Rubén Castro que mete goles, aunque sea un maltratador confeso: «Le he pegado a mi novia, pero solo cuatro veces».

Chorizos

Hacer apología de la violencia machista no cuesta nada en este país donde las personas van a juicio por llamar chorizos a los ladrones de la política. O por llevar ristras de chorizos en una concentración frente al Palacio de los Guzmanes cuando se iba a elegir al presidente de la Diputación de León, Emilio Orejas, para sustituir a Marcos Martínez Barazón, que estaba en la cárcel imputado por varios delitos en la operación Púnica.

Tres policías, dos nacionales y uno local, denunciaron a Ramiro Pinto, a Natalia Arbolio y a otro manifestante. El miércoles se sentarán en el banquillo para responder por una falta de desobediencia a la autoridad. Hay que ver lo rápida que es la justicia para aplicar la ley mordaza, incluso antes de que haya terminado su tramitación parlamentaria.

Palabras para confundir

Por si fuera poco, el Gobierno va a borrar del mapa la palabra imputado para proteger a la clase política. La medida beneficiará, entre otros muchos, a alcaldes como el de Valladolid, León de la Riva, que repite como candidato por el Partido Popular estando, no ya imputado, sino a las puertas de un juicio oral. Es decir, casi procesado.

Las palabras se las lleva el viento y sirven para confundir. La candidata a la alcaldía de Ponferrada por el PP, Gloria Fernández Merayo, habla como si fuera de Podemos.

Dice que hay que «olvidar la vieja concepción de la política» y «meter a las personas en el gobierno de las instituciones» como si el PP nunca hubiera gobernado. Parece que buscara esa gran urna de votos que supuestamente tiene Podemos en Ponferrada, donde los seguidores de Pablo Iglesias, no piensan concurrir a las municipales.

Agujero negro

Pero no hay una torva que se pueda comparar a la que envuelve al PSOE en un torbellino que amenaza con meterlo en un agujero negro. En Astorga, capital de la mantecada, le hacen el trabajo al PP. Como dijo Churchill, los enemigos están en casa. Los otros son adversarios. Está bien que los socialistas de la agrupación maragata exijan democracia, están en su derecho, pero me deja perpleja que no sopesen ni pongan en valor los cuatro años de gobierno de Victorina Alonso. Le guste o no a Juanjo Alonso Perandones, el histórico ex alcalde, la ciudad bimilenaria tiene aún el listón muy alto. El PSOE va a tener contrincantes de nivel, en el PP y en otras filas. Extraña apuesta la de querer cambiar de cara. ¿Qué pensaría la esclava Lyda?

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