miércoles. 08.02.2023
En la imagen superior, dos voluntarios limpian el chapapote en las rocas de la cala de Mar de Eiruga, en O Roncudo. El trabajo de estas personas, llegadas de todas partes de España y de Europa, quedará durante décadas en la memoria colectiva de los gallegos. Un periodista de Diario de León convivió con ellos una de las primeras jornadas de tarea desde la «zona cero» de Muxía. A las nueve de la mañana, entre voluntarios y empleados de Tragsa, la empresa a la que se adjudicaron los trabajo de limpieza, en O Coído había ya más de medio centenar de personas. En una mañana, el grupo no llegó a sacar más de un centenar de cubos de una pasta espesa que se adhería como pegamento a las rocas, se colaba entre las piedras y se hundía en la arena entre paladas y pisadas. Con el paso de las semanas, la organización mejoró sensiblemente.

Voluntarios contra el fuel y contra el caos
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