sábado 31/10/20

Una máquina oxigena la sangre fuera del cuerpo

ECMO, la máquina de oxigenación extracorpórea.
ECMO, la máquina de oxigenación extracorpórea.

LEÓN

La retirada de la respiración artificial al paciente es una decisión consensuada por unanimidad por el equipo médico. «No se limita con la intención de que haya donación, se limita cuando no hay posibilidades de recuperación y la vida no tiene futuro», explica la coordinadora de Trasplantes, Ana María Domínguez Berrot. Una vez tomada la decisión médica se habla con la familia para que autorice el procedimiento. «Las familias entienden mejor que la muerte llega cuando el corazón se para que si el corazón late pero hay muerte cerebral. Cuando dan su autorización para retirar el respirador artificial estudiamos al paciente por si puede ser posible donante y se inicia el protocolo hablando con la familia». El corazón se para en menos de dos horas una vez que se retira el respirador artificial. «El tiempo varía de unas personas a otras, pero si trabajamos con la posibilidad de donación tenemos que iniciar el protocolo con antelación». Es decir, se extraen los órganos con el donante conectado a una máquina de oxigenación sanguínea extracorpórea y completamente sedado. «Se colocan unos catéteres en el corazón par que siga latiendo hasta que acaba el proceso». La máquina que se utiliza, una ECMO (oxigenación de membrana extracorpórea para soporte cardíaco o respiratorio en adultos) solo está disponible en los hospitales en servicios de cirugía cardíaca altamente competitivos. «La usan habitualmente los cirujanos cardíacos, que son los que nos ayudan en las donaciones. La manejan los cirujanos y los perfusionistas cardíacos. Gracias al servicio de Cirugía Cardíaca, los técnicos de rayos y Radiología se puede realizar esta técnica. El resto del equipo es el que siempre colabora en las donaciones de órganos».

Para llevar a cabo esta técnica el corazón tiene que dejar de latir en un plazo menor de dos horas una vez que se retira el respirador artificial. «El protocolo limita la espera a dos horas. Si el corazón sigue latiendo más allá de ese tiempo no se puede hacer la extracción porque se entiende que los órganos han sufrido lo suficiente como para que no sean viables para un trasplante». Esta limitación del tiempo es uno de los condicionantes a la hora de seleccionar a los posibles candidatos a la donación. «El límite de edad es de 70 años, se necesita que sea un donante joven. Sus órganos tienen que ser superbuenos».

Una donación programada

Otra de las diferencias que hay entre la donación en asistolia, a corazón parado, y la donación con muerte cerebral, es que la primera puede programarse con antelación y en la segunda el tiempo corre en contra. «Con la donación en asistolia podemos mantener la ventilación mecánica al paciente hasta que todo esté preparado. El equipo de profesionales que se desplaza de otras provincias para extraer los órganos que luego se van a trasplantar quiere estar presente en el proceso de desconexión para vigilar todo el proceso. Sin embargo, cuando el paciente entra en muerte cerebral el tiempo corre en nuestra contra porque los órganos se pueden perder en el proceso», asegura la coordinadora de Trasplantes del Hospital de León, Ana María Rodríguez Berrot.

Una máquina oxigena la sangre fuera del cuerpo
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