sábado 31/10/20
SILVIA MUÑOZ MANCEÑIDO Psicóloga Clínica, representante de León en el Colegio de Psicología de Castilla y León

«Las terapias con hombres que han ejercido violencia de género son eficaces»

FERNANDO OTERO

LEÓN

Silvia Muñoz Manceñido, representante de León en el Colegio de Psicología de Castilla y León. Un colectivo de 380 personas en la provincia leonesa, en el que casi el 80% son mujeres, que quiere abrirse a la sociedad con ciclos divulgativos en los que pone el acento sobre problemas de actualidad. Una de las principales reivindicaciones es la incorporación de estos profesionales a las consultas de Atención Primaria.

—¿Qué retos tiene actualmente la psicología?

—Ser más visible y ser más accesible. Desde el Colegio Oficial de Psicología de Castilla y León se está trabajando para conseguirlo, buscando estar presente en ámbitos como es la Atención Primaria, mayor participación en los centros educativos, etc.

—¿Cuál es su papel como representante del Colegio Oficial de Psicología de Castilla y León en León?

—Acercar el colegio a la provincia con el objetivo de escuchar a los y las compañeras de la profesión y satisfacer sus demandas en la medida en que sea posible.

Y en relación con la ciudadanía dar a conocer el papel que tiene el colegio como garante de la buena práctica profesional, además de organizar de conferencias divulgativas, como es el ciclo Psicología hoy: ¿qué puede hacer por ti?

—¿Cuántas personas están colegiadas a día de hoy en la provincia?

—380 personas, 303 mujeres y 77 hombres.

—¿Qué posibilidades laborales tiene a día de hoy esta profesión? ¿La vía privada sigue siendo la principal salida?

—Práctica clínica, práctica sanitaria, docencia e investigación universitaria, recursos humanos, prevención de riesgos laborales, orientación sociolaboral, organización de equipos deportivos, peritajes ante tribunales, orientación educativa, cuerpos y fuerzas de Seguridad del Estado… La vía privada es una opción más, quizás la más conocida, pero eso no significa que no estemos presentes en el ámbito público, aunque si bien es cierto en menor presencia de la que es necesaria.

—¿Cuáles son los problemas más frecuentes que llevan a la gente a acudir a una consulta de psicología?

—Además de los más conocidos como suelen ser los trastornos del estado de ánimo, trastornos de ansiedad, trastornos del sueño, trastornos de la conducta alimentarias, adicciones... Los problemas de la vida en sí, como por ejemplo la adaptación a un cambio vital como puede ser un cambio laboral, una separación, nerviosismo ante los exámenes, dificultades en el aprendizaje, etc.

No es necesario llegar a padecer una enfermedad mental grave para acudir a una consulta de psicología.

—Una de las reivindicaciones de su profesión es que se creen plazas en Atención Primaria. ¿Hay algún referente en otros países?

—Sí, Reino unido incorpora los tratamientos psicológicos en los servicios de Atención Primaria del Sistema Nacional de Salud.Se sabe que un importante número de las personas que asisten a las consultas de atención primaria sus demandas (ej. dificultades para dormir, cefaleas, tensión muscular, etc.) están relacionadas con problemas psicológicos (ansiedad, depresión, etc.). Hay estudios que demuestran que las personas que reciben atención psicológica consumen menos psicofármacos y disminuye la asistencia a las consultas médicas.

—¿Qué funciones tendría?

—Prevenir problemas de salud mental. Tratamiento de los problemas de salud mental. Facilitar la adherencia a los tratamientos farmacológicos en las enfermedades crónicas. Proporcionar tratamientos ajustados a la realidad de los problemas teniendo en cuenta más opciones de tratamiento que sólo las farmacológicas. Disminuir la estigmatización de la enfermedad mental.

—¿Cómo se valora la incorporación de psicólogos/as a las comisarías para atender a víctimas de violencia de género? ¿Ya se ha puesto en marcha?

—Es un servicio de gran utilidad. El programa de atención urgente en sede policial y judicial a víctimas de violencia de género está en funcionamiento des julio de 2018. A cualquier hora, es decir, 24 horas al día durante todos los días del año, un/a psicóloga experta en materia de violencia de género estará disponible en máximo 30 minutos para prestar asistencia inmediata a las víctimas de violencia de género que acudan a las comisarías y a los cuarteles de la Guardia Civil.

—¿Cómo se valoran en su profesión las acciones con hombres maltratadores?

—Totalmente necesarias y desde una perspectiva profesional e imparcial.

—¿Son eficaces?

—Sí, son eficaces. El Programa Fénix es un servicio de tratamiento psicológico dirigido a hombres que ejercen la violencia hacia las mujeres en el medio rural y urbano de Castilla y León.

Más de 800 hombres han pasado por este programa desde su comienzo en el año 2.005, de los cuales un 60% no han vuelto a reincidir, datos que se conocen porque se realiza un seguimiento.

En la actualidad es un programa de carácter voluntario, son los hombres los que deciden acceder al tratamiento psicológico.

—¿Es un tema que han de abordar sólo desde la psicología o requiere otras herramientas?

—Podrían ser útiles otras herramientas, aunque pienso que la psicología ha de ser el eje principal.

—El suicidio está aflorando como un problema que hay que afrontar socialmente. ¿Qué puede aportar la psicología para poner remedio a este problema?

—Desde la psicología se puede enseñar a observar señales indicativas de que alguna persona puede estar planteándose el suicidio como alternativa para solucionar su sufrimiento. Dotar de estrategias de afrontamiento para disminuir la ideación suicida y modificar la ambivalencia que aparece en determinados momentos de la vida de algunas personas. Trabajar la culpabilidad que aparece tras el impacto de perder a alguien por suicidio.

La psicología tiene un papel en la prevención del suicidio muy importante.

—Se han creado especialidades como oncopsicología, psicología para situaciones de catástrofes... ¿Se tiende a la superespecialización?

—No. Si estuviéramos hablando de otras disciplinas probablemente esta pregunta no se formularía. Se están dando respuestas a las necesidades que han ido apareciendo, a mayor especialización mayor eficacia.

—Usted trabaja en un despacho que cuenta también con trabajadora social. ¿Es necesaria la alianza entre estas profesiones y otras como puede ser educación social para abordar los problemas de hoy?

—Lo más importante es el respeto y que las funciones de cada disciplina estén perfectamente delimitadas, entonces sí tiene sentido el trabajo en red.

—¿Las neurociencias han cambiado la forma de enfocar el trabajo de la psicología?

—Sí, han contribuido al conocimiento de la relación entre los procesos cognitivos (ej. lenguaje, atención, memoria, emoción…) y las estructuras cerebrales en las que estos procesos se asientan. Lo que ha influido en la comprensión, en la investigación y el tratamiento de muchas patologías como, por ejemplo: la afasia.

—¿Qué le debe la psicología a Freud?

—Y a Wunt, que se considera el padre la psicología, y a Watson, y a Piaget, y a Rogers y a Ellis, y a Skinner… Esto es como si te preguntan, ¿a quién quieres más a papá o a mamá?

—¿Hemos creado una sociedad un poco infantilizada que necesita psicólogo/a para todo?

—Rotundamente no. Es más, pienso que se busca menos ayuda psicológica de la que realmente se precisa. Aprender a analizar la realidad teniendo en cuenta el contexto, aprender a observar y gestionar las emociones y aprender a emitir conductas funcionales debería ser algo que nos enseñaran desde la infancia, como no se hace, pues así andamos… cronificando problemas que abordados a tiempo estarían evitados o resueltos en muchas ocasiones.

—¿Falta un tejido de comunidad que ‘cuide’ a las personas?

—Cuando hablamos de enfermedad mental grave sí. Cuando ésta aparece la persona que la padece pasa a una situación de desprotección importante, se sale del circuito preestablecido y por lo tanto disminuyen los factores de protección (oportunidades laborales, calidad de vida, etc…) e incrementa los factores de riesgo (conductas de aislamiento, menos oportunidades laborales, etc…). Cuando hablamos de la tercera edad también.

—¿Por qué se hizo psicóloga?

—Posiblemente por un conjunto de variables que en el presente no destaca ninguna. Lo que sí tengo claro es que me gusta mucho mi profesión y me exijo cada día para transmitir el entusiasmo que me produce.

—¿Cuál es el tópico de su profesión que detesta?

—Las ideas estereotipadas con relación a algunas profesiones vienen en el lote. No detesto ninguna realmente.

Escucho con frecuencia en el contexto social: «Esta es psicóloga seguro que nos está psicoanalizando», «aquí llega la come cocos».

—¿Y la parte que la sociedad no conoce de la psicología y debería conocer?

—Que es una ciencia. Que es útil y aplicable en diferentes ámbitos, no sólo en el clínico. Que no es necesario tener un problema grave de salud mental para que la psicología contribuya a mejorar la percepción de la calidad de vida. Que tiene un papel preventivo muy importante.

—¿Se lleva los problemas de sus pacientes a casa?

—Normalmente no.

—¿Cuál es la regla de oro de su profesión?

—Ser imparcial, respetar y no juzgar.

Se consigue no permitiendo que los prejuicios, las ideologías del tipo que sean (religiosas, políticas, etc.) influyan en la práctica profesional.

«Las terapias con hombres que han ejercido violencia de género son eficaces»
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