domingo. 05.02.2023
ENRIQUE ORTEGA GARCÍA. Psiquiatra Infanto-Juvenil

«Un niño del que abusa sexualmente el padre no sabe si eso está bien o no»

marciano pérez

LEÓN

Enrique Ortega García está al frente de la Unidad de Psiquiatría Infanto-Juvenil del área de salud de León desde su creación en 1999.

—¿Cómo han evolucionado las consultas?

—En los últimos cuatro años ha habido un aumento notable al pasar de 550 peticiones de primera consulta en 2011 a las 800 del año pasado, que en el primer semestre ya batió récord. Las revisiones pasaron de 3.500 a 4.700. En 2014 la edad de más demanda fue de 14 años y la proporción de niños y niñas fue de 3 a una. Al año damos unas 600 o 700 altas para tener un cupo estable sin que se dispare la lista de espera. No tenemos más de un mes de demora.

—¿Cuáles son los motivos de consulta más frecuentes?

—La mayor afluencia a la red se debe al TDAH (Trastorno por déficit de Atención con o sin Hiperactividad) que con los trastornos del comportamiento son cerca del 50% de la actividad. Gracias al protocolo con Educación, en los centros hay una mayor exploración y detección. También tenemos bastantes consultas del espectro autista porque hay detección precoz.Los problemas de la conducta alimentación y los trastornos adaptativos también son relevantes. Hay situaciones que no deberían llegar aquí, pero se produce una demanda desde pediatría y los atendemos. El 70% de las consultas vienen por pediatría (hasta los 14 años) y el resto de Atención Primaria y algunas del hospital. Es un motivo frecuente de consulta, a petición de la familia, en casos de separaciones para explorar al niño.

—Desde que el servicio se pone en marcha, ¿Cómo ha cambiado la asistencia?

—Se ha hecho una red. Cuando empezamos no existían asociaciones de TDAH ni de autismo. Empezamos con el tercer nivel asistencial y derivaban los psiquiatras y desde el 2007 somos una unidad de salud mental más del área de Salud de León. Somos dos psiquiátrias, una psicóloga, un auxiliar administrativo y desde hace dos meses una trabajadora social a tiempo parcial. Fue muy importante el traslado de la consulta al centro de salud de La Palomera, en 2009. Tenemos más espacio, luz y accesibilidad.

—¿La red asistencial está completa?

—La Asociación de Psiquiatría del Niño y Adolescente de Castilla y León (Apniacyl) de la que formo parte reclama un centro de estancias intermedias para evitar el colapso de la unidad de hospitalización regional, que tiene sus ventajas porque cuenta con especialistas pero también inconvenientes porque está en Valladolid y hay que desplazarse.

—¿La parte social es importante en psiquiátría infantil?

—Sí, hay que relacionarse con muchos ámbitos: familias, juzgados, unidad de valoración de discapacidades... Es muy importante.

—¿La mayor demanda de consultas puede relacionarse con la crisis? ¿Cómo está afectando a la salud mental de la población infantil?

—El entorno siempre va a afectar a las personas, pero no tenemos claro que la crisis sea el motivo de la mayor demanda puesto que en la patología psiquiátrica hay un sustrato biológico importante. La crisis incrementa los problemas familiares, pero probablemente los que más problemas tengan no vienen.

—¿El TDAH cómo se está abordando?

—En los colegios se toman medidas dirigidas a mejorar la adaptación del alumnado, desde colocarles en primera fila a adaptaciones curriculares. Los tratamientos también han mejorado. El patrón es el metilferinato pero disponemos de cuatro presentaciones del fármaco en España.

—Se ha criticado mucho el exceso de medicalización de los niños con TDAH.

—El arsenal terapéutico ha mejorado y no únicamente estamos abordando el trastorno con fármacos.

—Antes decía que reciben niños de parejas en procesos de separación y por otras causas que no deberían llegar. ¿Se están psiquiatrizando problemas de la vida ‘normales’?

—A veces sí, hay una tendencia a querer ver una justificación en todos los problemas que hay. Pero un problema no quiere decir que tenga que ser un enfermo psiquiátrico. No todos los niños que tienen dificultades de aprendizaje tienen una patología psiquiátrica. Ante los acontecimientos vitales como la muerte tenemos que permitir que haya duelo.

—¿Qué efectos están teniendo las nuevas tecnologías en la salud mental de los jóvenes?

—Por un lado, tenemos que las nuevas tecnologías suponen un avance en el tratamiento del autismo. Es estupendo que estos niños puedan mejorar con el uso de una tablet. Pero en cuanto al abuso que los niños estén haciendo vemos que hay una mayor dificultad para controlar el manejo de estos dispositivos en la familia. Hay niños que manifiestan problemas de sueño e incluso dependencia por abuso. León es una ciudad pequeña donde todo está próximo y aún no se ha perdido la relación, pero las nuevas tecnologías cambian la manera de relacionarse.

—¿Las familias traen a sus hijos con normalidad o existen prejuicios?

—Puede haber un temor, pero lo que buscan es ayuda. La psiquiatría comunitaria está funcionando desde los años 80.

—Su padre también es psiquiatra. ¿Le debe a él su vocación? ¿Por qué eligió la especialidad infanto-juvenil?

—Mi padre y también mi madre. Me gustó siempre la medicina, el trato con el paciente y entender el comportamiento del ser humano cada vez me apasiona más. Hice un año de familia y me decanté por la psiquiatría infantil al formarme. A medida que pasa el tiempo me va gustando más. Ahora acaba de reconocerse como especialidad y falta ver cómo se acredita a los psiquiatras que ya ejercemos.

—¿Cómo le puede afectar a un niño los abusos sexuales de un padre, como el caso del leonés detenido en Lucena? Parece chocante que esos niños sonrían.

—Que sonrían no quiere decir que sean felices. El abuso no deja de ser abuso porque pueda haber un consentimiento del menor. Que al niño le de incluso pena, no quiere decir que no haya cometido un delito. En el caso de un padre a un hijo, un niño con seis años no va a saber si lo que le está haciendo está bien o mal. En los abusos sexuales cometidos por familiares que se repiten, los niños los acaban normalizando. Cómo le afecte en el futuro dependerá de la familia, del entorno... La edad también es muy determinante. Pero sí podemos saber si ha sufrido abusos mediante el juego, dibujos. Es muy distinto cuando el abuso lo hacen personas extrañas.

«Un niño del que abusa sexualmente el padre no sabe si eso está bien o no»
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