viernes 10.04.2020

Un papón abandera la rebelión de las mujeres en Minerva

El bracero Alberto García exige en la Junta General de la Cofradía que las. mujeres puedan pujar y llevar túnica y no descarta la vía legal para lograrlo.

«Tengo derecho a ello». La exigencia de Alberto García, papón de Minerva y bracero del Flagelado, rompió la Junta General de Hermanos que la Real Cofradía de Minerva y Veracruz celebraba ayer en los salones del Ayuntamiento, en la calle Alfonso V.

En el turno de ruegos y preguntas, a la una de la tarde, casi cinco horas después de que hubiera comenzado la reunión, Alberto García pidió la palabra y exigió que la cofradía permitiera a las mujeres vestir de túnica y pujar pasos. Ante 300 hermanos, el papón reivindicó que Minerva, que este año celebra su 400 aniversario, equipare en derechos a hombres y mujeres.

La Real Cofradía de Minerva y Veracruz es la tercera cofradía más antigua de León. Aunque sólo pujan hombres y únicamente los varones pueden salir en procesión con la túnica, admite a mujeres, que entran con la categoría de hermanas y tienen carta de pago, pero sólo pueden procesionar de manolas. La cofradía tiene actualmente 150 hermanas en sus filas.

Alberto García, que pertenece a Minerva desde 1998, había presentado previamente al órgano de gobierno de la cofradía un escrito con sus exigencias. Se ampara en el Derecho canónico de 1983 del Papa Juan Pablo II y en la normativa diocesana con rango de decreto que el obispo de León, Julián López, aprobó en el 2003.

La norma del Papa dedica un capítulo a las asociaciones de fieles y explícitamente dice que sus estatutos deben recoger la igualdad de derechos. Y en un anexo de la norma dictada por el obispo de León se incluye un modelo de estatutos para todas las cofradías, las existentes y las que sean de nueva creación, en el que consta la obligatoriedad de todas ellas de adecuarse al Derecho canónico.

En el encabezamiento de la carta dirigida por el papón a los órganos de gobierno de la cofradía, Alberto García incluye una pregunta personal que ayer pidió al abad y a la junta de seises que le respondieran. «Quiero saber qué tengo que decir a mi hija cuando me pregunta por qué no puede salir de papona en la cofradía». De momento, la única respuesta que ha obtenido fue la esgrimida ayer por los seises de que no lo permite la «costumbre» y la «tradición».

Ante la insistencia del bracero, la junta alegó que los estatutos de la cofradía están retenidos en el Obispado desde hace once años y que sin ellos es imposible modificar nada. Fue entonces cuando García exigió una respuesta por escrito y el registro de entrada y salida de los documentos enviados al Obispado.

«Quiero que la cofradía decrete la plena igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Tengo derecho a ello y mi hija, también», exigió.

Ante la tensión en la junta, Gonzalo Márquez, papón e investigador de la historia de la cofradía además de autor de numerosos artículos en las publicaciones oficiales de Minerva, dió su apoyo a la iniciativa de García y pidió que en la próxima junta general, que se celebrará el Domingo de Ramos del próximo año, se sometiera a votación la propuesta. La junta de Minerva se negó en redondo.

Alberto García y Gonzalo Márquez apoyan un movimiento creciente entre las hermanas de la cofradía que aspiran a ser paponas. La presión de las manolas arrancó ayer el compromiso de la junta de que les será reconocido su estatus en la cofradía y podrán elegir el paso en el que quieren ir en lugar de tener que acatar la orden de procesionar donde manden los seises.

Tanto García como Márquez no descartan llevar a cabo otras acciones legales para que se respete la igualdad de derechos.

El abad de la cofradía, Javier Puente, calificó de «tonterías» y de «temas organizativos» lo sucedido en la Junta General de Hermanos y colgó el teléfono a este periódico.

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