miércoles. 10.08.2022
                      Beatriz García Prieto, ayer en Cistierna. DL
Beatriz García Prieto, ayer en Cistierna. DL

Recién investida como doctora cum laude por su tesis sobre la represión franquista sobre las mujeres, la investigadora leonesa Beatriz García Prieto habló ayer en Cistierna de las cientos de leonesas juzgadas y condenadas a diferentes penas de prisión que cumplieron total o parcialmente en prisiones leonesas y en otras repartidas por toda España.

El campo de concentración de San Marcos, la prisión provincial de León y la cárcel de mujeres de Astorga (que funcionó hasta 1961) son algunos de los penales donde las presas vivieron la deshuminazación del sistema represivo. «Se las internaba y torturaba buscando reeducarlas y eliminarlas ideológicamente con el objetivo final de neutralizar sus posibles actos contrarios a la dictadura», explicó García Prieto.

Algunas fueron trasladadas a otras prisiones fuera de la provincia. El caso de Saturrarán es el más reseñable por la cantidad de leonesas que recibió, un total de 113 que suponen el 10% del total que cumplieron condena a esta cárcel guipuzcoana, «habilitada por las tropas sublevadas para que en ella pudiesen ser encerradas las mujeres republicanas ‘altamente peligrosas’». « Las condiciones de vida que padecieron fueron aún peores que en la prisión maragata o si nos fijamos en los castigos que las monjas mercedarias les impusieron a las presas o la explotación laboral a la que las sometieron, aunque sirviese para la redención de sus penas».

Las 113 leonesas «altamente peligrosas» que la dictadura encerró en Saturrarán
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