martes 20.08.2019
INICIATIVA

77 adoptados de León buscan sus orígenes

El programa de la Junta de Castilla y León ayuda desde 2008 a las personas adoptadas que lo deseen a conocer su procedencia. 77 leoneses han recurrido a este servicio. Un equipo de 28 funcionarios públicos está capacitado para preparar psicológicamente a los solicitantes y mediar en los encuentros. «Hay historias muy duras para las que no todo el mundo está preparado». La mayoría desisten y no terminan el proceso..
77 adoptados de León buscan sus orígenes

Las personas adoptadas tienen derecho a conocer sus orígenes, quiénes son sus padres y madres biológicos y las circunstancias que se produjeron para que fueran dados en adopción. «Es un derecho de la persona adoptada, no de las familia biológica», aclara el director general de Familia y Políticas Sociales de la Junta de Castilla y León, Pablo Rodríguez. 77 personas adoptadas que viven en la provincia de León (en lo que va de año se han presentado ya dos solicitudes) han recurrido al programa de la Consejería de Familia de la Junta de Castilla y León para buscar su procedencia, un sistema de acceso a una información «que necesita una mediación previa por parte de los profesionales de los servicios sociales. No todo el mundo está preparado para conocer su origen, por mucho que se desee recibir esa información. Hay historias muy duras», explica Rodríguez. «León es la provincia desde la que nos llegan más solicitudes de personas que quieren conocer sus orígenes». Castilla y León fue la primera comunidad autónoma en regular por ley, en 2002, el derecho de las personas adoptadas a conocer sus orígenes (dentro de la Ley de Protección a la Infancia), al cumplir la mayoría de edad o si está acompañado de representantes legales si todavía es menor de edad.

Los archivos de la Junta de Castilla y León guardan «información precisa» de todas las adopciones gestionadas en la comunidad desde el año 1987. «Si la persona adoptada nos da la autorización para acceder a su expediente podemos ofrecerle toda la información disponible». Pero el proceso no es tan sencillo.

Un equipo de 28 funcionarios públicos, personal preparado y autorizado para gestionar este programa en Castilla y León, capacitan, preparan y median durante todo el proceso. «Las personas que piden conocer sus orígenes se pueden encontrar con historias muy duras, por eso tienen que mediar psicólogos y trabajadores sociales».

Un centenar de personas adoptadas en Castilla y León (117) han pedido los informes de sus antecedentes biológicos. Aunque el programa solo se activa cuando lo solicita la persona adoptada, la petición de contacto también puede procede de la familias biológica, solicitudes por las que se han incluido 118 anotaciones en los expedientes de adopción. «El derecho es de la persona adoptada, no de la familia biológica. Pero si la madre o el padre biológico quieren ponerse en contacto con el hijo que dieron en adopción, lo tienen que comunicar a los servicios sociales, que incorporan una anotación al expediente correspondientes. Solo si el hijo adoptado muestra interés en conocer a su familia biológica se le comunica que ya habían manifestado su deseo de ponerse en contacto con él o con ella».

Inquietudes

La adolescencia es la etapa de la vida en la que se mueven más inquietudes personales. «Los adolescentes buscan afirmarse como personas y necesitan saber quiénes son y de dónde vienen», asegura el director general de Familia y Políticas Sociales. Pero a veces las peticiones llegan antes. «Las inquietudes personales son la principal motivación. Los problemas de salud, aunque también es motivo de consulta, son los menos frecuentes. Siempre recomendamos esperar a los 18 años para comenzar la mediación, porque se pueden encontrar información muy desagradable».

El programa ofrece información, asesoramiento, mediación y anotaciones marginales para posibles encuentros futuros. La gran mayoría de las personas adoptadas que recurren al programa se quedan en la fase de orientación y asesoramiento. «No llegan a dar el paso para encontrarse con sus familias biológicas, aunque siempre queda la puerta abierta para un futuro, siempre que lo desee». Diez castellanos y leoneses siguieron el proceso hasta el final. De los seis nuevas peticiones procedentes de León en el año 2018, solo uno estableció contacto con su familia biológica.

Ninguno de los expedientes iniciados por la Junta de Castilla y León para el conocimiento de los orígenes tiene relación con los casos de bebés robados. «Hubo un volumen importante de peticiones que obligó al Ministerio de Justicia a crear un sistema independiente. Los casos que nos llegaron los remitíamos a este sistema porque las comunidades autónomas no tenemos competencia».

El programa tampoco está destinado a las personas adoptadas procedentes de otros países. «En este caso nuestro papel se queda en información y orientación, pero nunca llegamos a la mediación, que tiene que producirse en el país de origen».

Adopción internacional

«La adopción internacional se ha extinguido». Así de tajante es director general de la Junta. Las familias ya no quieren menores procedentes de otros países. «El coste, sobre los 20.000 euros, las trabas burocráticas y los pocos niños que los países de origen ofrecen en adopción, hacen que las familias desistan». De los 500 expedientes iniciados en el año 2006 a los 20 abiertos en 2018 en Castilla y León. «Hubo un boom a finales de los 90, sobre todo de niñas procedentes de China. Era relativamente sencillo tener un niño pequeño en poco tiempo. Ahora, hay familias leonesas que están adoptando niñas chinas que estaban esperando desde hace once años, sobre todo si son menores que no tienen ningún problema de salud».

De las 20 nuevas solicitudes de adopción presentadas este año en Castilla y León, tres son de familias leonesas que esperan a dos menores de Vietnam y uno de Costa Rica. A León llegó en 2018 un menor de las 19 nuevas adopciones de niños y niñas que se registraron en la Comunidad. India, Vietnam, Costa Rica, Rusia y Serbia son los países de procedencia a los que se han enviado solicitudes de adopción. «La espera media es de 7 años, pero si se adopta un menor con alguna dificultad el plazo se acorta a uno o dos años».

La adopción nacional se mantiene. El año pasado se presentaron en León 22 peticiones de adopción y otros 16 niños llegaron a las familias, de los 50 de la Comunidad. Trece de los niños que ya tienen familias adoptivas no tienen problemas de salud ni dificultades, 25 son de especial riesgo por los antecedentes familiares y 12 necesitan una atención especial por edad, discapacidad o enfermedad. «En Castilla y León tenemos a 60 menores que esperan ser adoptados, pero dadas sus características no encuentran familias».

El objetivo es que los menores estén cuidados por sus familias. «Trabajamos para que en un plazo de dos años las familias biológicas se ocupen de ellos. Si no es posible se inicia el proceso de adopción».

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