jueves. 30.06.2022
Educación

Altas capacidades, baja atención

El diagnóstico de las altas capacidades en las aulas leonesas es una asignatura pendiente de Educación. En el último curso aumentó un 22%, pero son solo el 0,59% del alumnado total cuando deberían ser al menos el 2%. Son más niños que niñas (77%-23%) y están escolarizados en aulas públicas el 59% y el 41% en los centros concertados y privados
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Material sobre altas capacidades. RAQUEL P. VIECO

El mundo de las altas capacidades está lleno de estereotipos. «No se trata solo de superdotados, ni de rendimiento intelectual», precisa Cristina Renedo, presienta de Alac (Asociación Leonesa de Altas Capacidades).

«Son niños con muchas inquietudes y hay que centrarse también en el aspecto emocional. Son muy sensibles», añade. A menudo, las altas capacidades se ocultan detrás de otros rasgos como el TDAH o la dislexia. Son niños y niñas con necesidades educativas especiales, una idea que no ha calado lo suficiente en el sistema educativo a pesar de que estar reflejada en sucesivas leyes educativas desde la Logse, en los años 80, a la LOE, de 2006.

En Castilla y León se empiezan a hacer diagnósticos a partir de 2010 en base a una orden de la Consejería de Educación. A día de hoy hay reconocidos 277 niños y niñas en las aulas leonesas con altas capacidades, según datos de la Junta de Castilla y León.

En desventaja

La infradetección de alumnado con altas capacidades aumenta el riesgo de fracaso escolar

Esta cifra supone un incremento del 22% respecto a los datos oficiales del Ministerio de Educación del curso 2020-2021, con 227 (177 niños y 49 niñas) y un crecimiento del 4,1% respecto al curso anterior. En 2019-2020 eran 218 (169 niños y 49 niñas) y en 2018-2019 188 (145 niños y 43 niñas).

De estas cifras se desprende la abrumadora mayoría de niños reconocidos con altas capacidades en la provincia de León, más del 77%, frente al 23% escaso de niñas. El 59% de estos niños y niñas está escolarizado en centros públicos, mientras que el 41% restante corresponde a centros concertados y privados.

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En los casos de niños y niñas con necesidades educativas especiales la proporción de niños es del 68% y de niñas del 32%, según los datos del Ministerio de Educación del curso de 2020-2021. Para esta mismo curso, en los centros públicos están escolarizados el 73% de niños y niñas con necesidades educativas especiales mientras que en los centros concertados y privados está el 27% del total de enseñanzas no universitarias.

La proporción de escolares con altas capacidades sobre el alumnado total ha pasado del 0,37%, en 2019-2020, a 0,39% en 2020-2021 y estaría en el 0,57% en el actual curso según los datos de la Junta, que computa 48.106 alumnos y alumnas en enseñanzas no universitarias. Con estas cifras se habría detectado a uno de cada cinco niños y niños que, como mínimo, se espera que haya entre la población escolar: un 2%. Aunque las cifras que manejan los expertos sobre altas capacidades ascienden hasta el 10-15%.

«Las altas capacidades no son meras estadísticas, pero la realidad es que las de casos detectados son muy bajas», advierte Cristina Renedo. Por lo general, son las familias «las que nos damos cuenta y una vez que vemos que hay algo fuera de lo común se lo comentamos al tutor».

                      Cristina Renedo es presidente de Alac y madre de un niño y una niña con altas capacidades. FERNANDO OTERO
Cristina Renedo es presidente de Alac y madre de un niño y una niña con altas capacidades. FERNANDO OTERO

El tutor o tutora es la figura que, formalmente, tiene que solicitar la evaluación al Equipo de Orientación Educativa correspondiente. «De cara a la Junta de Castilla y León, en los centros públicos, solo valen los informes de estos orientadores, no de los privados», comenta la presidenta de Alac.

En su caso particular, con un niño y una niña con altas capacidades fue el tutor quien solicitó la evaluación para el primero y el orientador quien lo comentó al tutor para la niña. «Afortunadamente me ha ido bien, pero para muchas familias es una lucha constante», admite Cristina Renedo.

Es el caso de Montse Rodríguez una madre con tres hijas y un hijo que libra una lucha titánica con la administración desde 2015. Solo ha conseguido que evalúen a una de las niñas a la que el pasado 27 de abril le denegaron por segunda vez la alta capacidad tras un cotejo pericial entre el informe privado que la avala y el examen público.

La evaluación no solo analiza el coeficiente intelectual —generalmente por encima de 120— sino otros aspectos como el grado de dedicación a las tareas y la alta creatividad. «Es importante que los docentes hablen con los niños», puntualiza la presidenta de la Alac.

La Junta asegura que en 1º de Primaria se realizan cribados del 75% de los centros y/o evaluación psicopedagógica. En los centros privados y concertados son los orientadores los que realizan la evaluación que posteriormente pasan a la inspección educativa para su validación. «Las dificultades por abajo se ven claramente, pero por arriba son más difíciles de ver», comenta Sara Durántez, orientadora del colegio Peñacorada, único colegio privado no concertado en León. «Los profes y las familias son los máximos detectores. Yo valoro a los niños, hago el informe oficial y la inspección educativa nos los valida», apunta.

La adaptación curricular es el primer escollo con el que se encuentra el alumnado con altas capacidades. «Hay herramientas para el alumnado que está por debajo de la media, pero no tanto en el caso de las altas capacidades», señala Cristina Renedo. Lo fundamental es conocer las inquietudes de cada niño y ver qué hay que trabajar.

La Dirección Provincial de Educación de León asegura que «no siempre necesitan las mismas medidas, por lo que se va estudiando cada caso. Pueden ser medidas ordinarias de apoyo de sus profesores con ampliación de material y trabajos y medidas extraordinarias de profesorado especialista, ampliaciones o aceleración de curso escolar».

El riesgo del infradiagnóstico de las altas capacidades es el fracaso escolar, sobre todo cuando llegan a la etapa secundaria. Se estima que más del 60% de este alumnado acaba en este saco del fracaso que las familias tratan de paliar con atención en medios privados para intentar evitarlo.

Altas capacidades, baja atención
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