jueves. 18.08.2022

Arte y cultura para desnudar el alma

La Fundación Merayo expone en Santibáñez de Porma ‘Geometrías del alma’, una muestra de artistas basada en las formas geométricas y la expresión de los sentimientos a través del arte.

«El arte trata de lo más íntimo, profundo y trascendente del ser humano». Con estas palabras explica Ángela Merayo la forma en la que los artistas que hoy llenan las paredes de su fundación se desnudan «casi como si se tratase de un striptease» para producir sus piezas. Para ella, los artistas vuelcan su discurso en las obras que crean, y, aunque a veces cueste leerlo, solo hace falta un poco de bagaje y una mirada profunda para descubrir sentimientos, reivindicaciones, homenajes y un largo etcétera de intenciones en cada trazo.

Ángela Merayo, natural de Ponferrada pero desarrollada personal y artísticamente en Cataluña creó la Fundación Merayo hace nueve años con la pretensión de acercar la cultura en todos sus sentidos al ámbito rural. Desde entonces, durante los meses de verano abre las puertas de la gran casona ubicada en la localidad de Santibáñez de Porma para compartir con el mundo una nueva exposición con piezas de artistas de gran proyección, que para ella ya son amigos. Además, cada viernes se organizan en la capilla de la fundación diferentes eventos como conferencias o recitales que mezclan el arte y la historia con la perspectiva social, haciendo de esta fundación un oasis de cultura multidisciplinar.

Rosa María Olmos Criado, doctora en Historia del Arte, es la directora de arte y exposiciones de la fundación, y, junto con la propia Merayo, es la encargada de seleccionar a los artistas que componen la muestra de cada año y de ubicar las piezas para lograr el mejor resultado posible. Según explican, Olmos aporta la visión leonesa y Merayo acerca a los autores de otras partes de España, principalmente de Cataluña, para componer una muestra variada y enriquecedora para el disfrute del público.

Sobre ese público, cuentan, reciben una gran diversidad de personas. Desde excursiones organizadas de escuelas o personas mayores, a familias enteras sin ningún conocimiento previo sobre arte que acuden atraídos por lo peculiar de encontrar una galería artística así en un entorno rural. Precisamente, ese tipo de visitas desmienten el prejuicio que, comentan, existe sobre el interés en arte entre las personas de zonas rurales «se dan demasiadas cosas por supuestas sobre las personas de pueblo, el medio rural necesita atención y dar acceso al arte y cultura es una forma de atenderlo», explica Olmos. Ella además considera que es cierto que el mundo del arte es un tanto cerrado, y requiere de la labor de fundaciones de este tipo para abrirlo al mundo. Por su parte, Merayo hace hincapié también en la importancia de mostrar a la gente este tipo de contenidos. «Una parte muy importante es la educación, si la gente nunca ha visto este tupo de cosas no puede saber si les gusta, por eso es importante nuestra presencia» comenta. Además, según explican, desde la llegada de la pandemia, el acceso a la exposición, a excepción de los días en los que se celebra algún evento concreto, se debe hacer previa reserva para conseguir grupos de un tamaño adecuado.

Para gestionar estas visitas, Merayo y Olmos cuentan también con la colaboración de varias personas voluntarias, como Aurelia Puente, que contribuyen a que la fundación pueda continuar con su labor. «Yo colaboro en todo lo que puedo porque me gusta que haya este tipo de cosas en el pueblo», explica Puente. Además, hacen hincapié en la ayuda que reciben de los lugareños, que incluso ayudan a los visitantes a encontrar la fundación, ubicada en las afueras del pueblo y promueven la llegada de público.

LA MUESTRA

Para la nueva temporada, desde el pasado 22 de junio, y hasta el 31 de octubre, la Fundación Merayo expone en este particular enclave una muestra compuesta por 4 exposiciones individuales y una muestra colectiva de escultura bajo el nombre Geometrías del Alma. Según cuenta Merayo, las obras no se pensaron con ninguna relación previa, pero todas poseen una tendencia geométrica común, y la pretensión de mostrar al mundo el alma de su autor, aunque en ocasiones de una forma «escondida y sutil para que no puedan dañarla».

La propia Ángela Merayo es una de las artistas que expone su obra en esta nueva temporada de la fundación. La música del silencio es el título que le ha dado a la serie de cuadros hechos con acuarela y tinta china que realizó en 1998 para conmemorar el milenario de la orden del Císter y que hoy visten las paredes del vestíbulo del edificio. En estas piezas, Merayo combina la abstracción con trazos figurativos a través de la tinta china «para evocar la austeridad que representa el Císter».

Jaume Rocamora, natural de Tortosa, es otro de los protagonistas de esta exposición con su muestra Forma y construcción en la que combina varios collage y pinturas de formas geométricas en los que juega con la mezcla de colores y materiales para generar diferentes sensaciones en el espectador.

Dolors Bosch, por su parte, expone en la antecapilla una muestra de pinturas y collage que mezclan también la abstracción con un cierto tinte figurativo que facilita la lectura de las piezas. En la colección de la artista gerundense se encuentran tanto combinaciones realizadas con diferentes textiles y materiales como pinturas, pero todas las piezas poseen como denominador común la representación de las posturas vitales de la autora, siempre vinculadas a diferentes movimientos sociales.

La zona de la capilla, una de las localizaciones más imponentes de la fundación, que además acoge las diversas conferencias y eventos que organizan, ha sido reservado para exponer la obra del artista leonés Enrique Rodríguez Guzpeña, que toma su nombre artístico de su localidad de origen Prado de la Guzpeña. Su obra pictórica de gran tamaño, reviste las paredes de este espacio en una combinación de piezas de varias colecciones, unidas en esta serie que ha denominado Encuentros precisamente por esta convergencia de diferentes épocas. En este popurrí de obras, la línea personal de Guzpeña se mantiene siempre presente. Según explica Rosa María Olmos, este artista presta especial atención al detalle, jugando con los colores y las dimensiones y mezclando diferentes motivos relacionados con su vida y la tradición leonesa, entre otras cosas para conseguir un resultado que requiere de tiempo y dedicación para comprenderse.

Además de estas exposiciones individuales, el gran patio central de la fundación acoge una muestra colectiva de escultura donde se pueden encontrar piezas diversas de artistas como el leonés Juanjo Feral, Cosme Paredes o Carlos Cuenllas,

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