jueves 9/12/21

Una pandemia global, un atentado terrorista en Viena y ataques cibernéticos. Las Fuerzas Armadas de Austria han acertado en sus últimas predicciones sobre los riesgo para la seguridad nacional. Y ahora se preparan de forma intensa para otro escenario: un gran apagón eléctrico de tiempo indefinido.

«La cuestión no es si habrá un gran apagón, sino cuándo», sentenció recientemente la ministra de Defensa, la conservadora Klaudia Tanner, que ha supervisado una serie de maniobras e iniciativas de concienciación sobre lo que asegura es «un peligro real, pero subestimado».

La última medida ha sido lanzar este mes una campaña de información, con publicidad en los medios y la difusión de más de seis mil carteles repartidos por todo el país con el título: «Qué hacer cuando todo se para».

Los carteles van acompañados de una pequeña guía con consejos prácticos sobre qué materiales se deben de tener en casa para estar preparados: combustible, velas, baterías, conservas y agua potable. «¿Qué hacer cuando nada funciona? Cuando no hay agua ni electricidad. Un gran apagón tiene enormes consecuencias. Con esta campaña queremos concienciar y dar información y consejos», argumentaba la ministra.

Un apagón, «blackout» en inglés, conllevaría que semáforos, ordenadores, cajeros automáticos, teléfonos, internet y muchos otros servicios dejaran de funcionar, exponiendo la fragilidad de un día a día cada vez más digitalizado. Las causas para una posible caída del sistema eléctrico son muchas, desde fallos técnicos, sobrecargas por picos de demanda, desajustes en el sistema o incluso causas «extraterrestres»: En 1989, millones de personas se quedaron a oscuras en Québec (Canadá) debido a una virulenta tormenta solar o geomagnética.

Austria prepara a la población para un gran apagón
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