domingo 17/10/21
SINHOGARIMO

¡Basta ya, nadie sin hogar!

Jóvenes del Colegio Agustinas visibilizan el sinhogarismo en León. Miles de personas salen a la calle en 40 ciudades. Cinco millones de personas carecen de viviendas dignas
Concentración en Botines organizada por Cáritas con la participación del alumnado del Colegio Agustinas. RAMIRO

Jóvenes de bachillerato del Colegio Agustinas le pusieron ayer cara a la pobreza en un acto organizado por Cáritas en Botines. El lema de este año Ponle cara recuerda que para poder acabar con el sinhogarismo «es imprescindible visibilizar a quien lo sufre, a las personas concretas, hombres y mujeres que ven vulnerados sus derechos cada día, teniendo que dormir en la calle, o en una infravivienda, o a punto de sufrir un desahucio sin una alternativa de alojamiento», explican desde la organización.


Miles de personas salieron ayer por las calles de 40 ciudades españolas para poner cara «al grave problema del sinhogarismo» y reclamar visibilidad sobre esta realidad que afecta a más de 40.000 personas, que no tienen acceso a una vivienda digna.

 

Basta ya» y Nadie sin hogar fueron algunos de los lemas de las concentraciones organizadas por organizaciones como Cáritas y Faciam (Federación de Asociaciones y Centros de Ayuda a Marginados), entre otras, para incidir en estas situaciones que viven personas con nombres y apellidos, con historias personales.

 

Como la de Sara, de 41 años, que pone el rostro a la campaña Nadie Sin Hogar 2019: «Me quedé sin trabajo, el banco me desahució y ahora vivo en la calle; lo peor es que parece que dejas de existir, llega un momento en que no me importaba nada», explica.

 

Cáritas alerta de que estas situaciones aumentan, como ponen de manifiesto los datos de la última encuesta sobre integración y necesidades sociales de la Fundación Foessa 2018, que recoge que 2,1 millones de personas residen en una vivienda insegura y 4,6 millones de personas en una vivienda inadecuada.

 

La iniciativa incide en la especial vulnerabilidad de la mujer, a la que afecta el problema del sinhogarismo y el de sufrir más agresiones y situaciones de violencia por su género. Las propias personas sin hogar se han convertido en las protagonistas de estas concentraciones.

¡Basta ya, nadie sin hogar!