viernes 14/5/21

El Bierzo pierde el miedo a la Astra Zeneca

Asistencia masiva. Tarde de sábado en el Hospital El Bierzo, con colas para inocular a los de 1956 y 1957 la primera dosis de la Astra Zeneca. Este periódico contabilizó un ritmo frenético, con organización perfecta, que llegó a vacunar a tres personas en apenas  minuto y medio.
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Más de 800 personas recibieron la vacuna en la primera jornada del fin de semana. ANA F. BARREDO

Ni las previsiones más optimistas esperaban esta tarde de sábado una asistencia tan masiva, y con tanta fluidez, para vacunarse con la Astra Zeneca. Esta vez tocaba a los nacidos en los primeros meses de 1956 y 1957. A las 15.30 horas ya había cola de coches en el aparcamiento del Hospital El Bierzo para atravesar la carpa sanitaria y recibir la pertinente dosis de la vacuna. Una hora y media después —a eso de las cinco de la tarde— habían recibido el pinchado para ser inmunizados con esta primera inyección doscientas personas.
Al final del turno de la primera jornada de fin de semana fueron vacunadas más de 800 personas, cumpliendo así la media diaria de los últimos días, que está entre las 800 y las 900 dosis, según fuentes sanitarias.
Como un reloj suizo de precisión, bien sincronizado, los seis integrantes del equipo sanitario del Área de Salud del Biezo y Laciana que trabajaban en la primera jornada de vacunación masiva despachaban personal con facilidad pasmosa. A simple vista de profano, era como si se tratara de picar las entradas para un concierto de música o variedades.
Lo primero que hacía el personal sanitario era pedir la tarjeta sanitaria al usuario, que llegaba en coche, bien conduciendo o bien de copiloto. Luego, la enfermera pregunta si habían tomado el Paracetamol y si tenían alguna alergia conocida. Acto seguido desenfundaba la aguja y la clavaban en un brazo. ¡Y listo: el siguiente!,  no sin antes advertirle para que esperase en su coche unos diez minutos en el aparcamiento contiguo, por si notaba alguna reacción o mareo.
De los cientos de casos no hubo incidencia alguna. Sólo un mareo, y fue más bien por miedo o aprensión a la jeringuilla que a la reacción de la vacuna.

«Pánico, pero por el bien de todos»

Esperanza llega sola a la cita con la Astra Zeneca, al volante de su coche. Se detiene ante la sanitaria y al ser preguntada por el periodista si tiene miedo y recela de la vacuna por todo lo conocido y hecho público, su respuesta es contundente: «Tengo mucho miedo, pánico; Pero hay que hacerlo, es por el bien de todos». Con la mascarilla puesta, detrás de sus gafas se intuye la emoción en sus ojos, que casi se humedecen al hacer  público su sentimiento actual frente al coronavirus.

Más de una anécdota

En ese momento, tras hablar con ella, pongo el cronómetro del teléfono móvil a cero y contabilizo tres vacunados en exactamente 1,34 minutos. El ritmo de vacunación es frenético, muy ágil, y las personas que están al frente del asunto trabajan de tal forma que todo, a la vista de todos, parece muy fácil. La organización perfecta permite a los usuarios que apenas tengan que esperar el pinchazo. Todo va muy rápido y se ofrece y se percibe una sensación de seguridad a lo que se enfrentan los de la quinta del 56 y 57.
Nadie se queja, nadie pone pegas y todo discurre con la máxima normalidad. Con todo, alguna anécdota sí se produce. Una mujer le dice con sorna y gracia a la enfermera: «Si me matas con la vacuna, te llevo conmigo».
La cola sigue avanzando a medida que entra la tarde sin sobresaltos. Algunos de los que se detienen para ser vacunados llegan incluso descamisados, para facilitar las cosas en el pinchazo. Antonio Abad asegura que estaba esperando ser llamado para la vacuna: «No tengo ningún miedo, más bien tenía ganas de que me la pusieran», resumía al volante de su turismo.
Las personas consultadas en el lugar, de manera aleatoria, son mayoría las que confiesan no tener miedo, que las que manifiestan todo lo contrario. Amparo Villadangos dice tenerlo claro. «No tengo miedo. Creo que estoy mejor vacunada, por eso vengo», resume.
Los sanitarios consultados aseguran que en general no han detectado reticencias en este segmento de la población por recibir la vacuna Astra Zeneca. Incluso significan que han recibido llamadas de personas que quieren inocularse sin tocarle aún el turno. Hubo hasta un caso en el que se personó para ser vacunado desde el coche sin estar en la franja de los que nacieron en los años 1956 y 1957. Hoy domingo proseguirán los turnos.

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