viernes 27/11/20
Inmunización pasiva

Chute de defensas contra el virus

La inmunización pasiva es, hasta que llegue la vacuna, una alternativa para los pacientes críticos infectados con coronavirus. Sesenta leoneses están inscritos para regalar plasma tras superar la infección. Otros veinte ya han donado sus anticuerpos para investigación de medicamentos o para implantar directamente a los enfermos.
Bolsas de plasma donadas en el centro del ambulatorio de José Aguado. JESÚS F. SALVADORES
Bolsas de plasma donadas en el centro del ambulatorio de José Aguado. JESÚS F. SALVADORES

Mercedes Fernández es fisioterapeuta en el Hospital de León. En la primera ola de la pandemia formó parte del equipo covid en la UCI. Una prueba serológica rutinaria realizada a los trabajadores del Caule en junio detectó que su sangre tenía un alto porcentaje de anticuerpos generados por haber estado en contacto con el virus, aunque nunca sintió ningún síntoma de la enfermedad. «En enero estuve un poco constipada, pero lo normal en esa época del año. Si pasé la covid tuvo que ser eso o la he pasado sin tener síntomas».

Hoy está en el punto fijo de donación de sangre en José Aguado para regalar sus defensas. A falta de una vacuna para la covid-19, los anticuerpos de pacientes recuperados o asintomáticos pueden ser una alternativa para el tratamiento de enfermos, bien con la implantación directa a los pacientes en el Hospital o para investigación de medicamentos.

A partir del plasma de personas que se han recuperado se pueden conseguir anticuerpos que ayudan a otros enfermos. El Centro de Hemoterapia de Castilla y León trabaja en diversas líneas de investigación en las que están involucrados los profesionales sanitarios de León. El día 1 de octubre lanzó una campaña para conseguir plasma de enfermos recuperados. La respuesta ha desbordado todas las previsiones. Las solicitudes para participar han colapsado la página web del centro. El centro de José Aguado recoge plasma para medicamentos. El Hospital de León tiene abierta una investigación para el trasplante a personas enfermas, junto al Instituto de Salud Carlos III, que empezó a liderar los estudios con la utilización del plasma de personas convalecientes. En León se han propuesto obtener cien unidades de plasmas de personas con anticuerpos.

J.F.M. ha donado su plasma para pacientes graves, un ensayo clínico multicéntrico, en el que participa León, coordinado por la Fundación para la Investigación Biomédica del Hospital Universitario Puerta de Hierro. «Me detectaron muchos los anticuerpos en un estudio serológico, pero yo no he tenido nunca síntomas de la enfermedad. Me dijeron que mi sistema inmune es capaz de generar anticuerpos y si he estado en contacto con el virus lo ha anulado. Me han sacado sangre cuatro veces para hacer estudios. Hace veinte días me llamaron de urgencia del Hospital para que donara plasma que iría directamente al paciente. Ahora tengo que esperar al menos 23 días para volver a donar porque pienso seguir haciéndolo.

En el registro de los donantes de sangre de León en José Aguado hay sesenta inscritos, personas que han estado en contacto con el virus o han pasado la enfermedad y han generado una gran cantidad de anticuerpos, un plasma muy valioso para reforzar el sistema inmunológico de las personas que luchan contra la enfermedad y tienen comprometida su vida. La donación de plasma puede salvar vidas.

En qué consiste

La donación de plasma dura aproximadamente tres cuartos de hora. La sangre del donante se procesa en un separador celular, «que es como un colador sofisticado», explica el responsable de donación del punto fijo de donación, Fabián García. En este proceso se obtienen 200 mililitros de plasma con anticuerpos. «Una vez que una persona pasa la enfermedad queda inmunizada durante un tiempo cuya duración se está investigando». En las extracciones se analizan todos los parámetros que comprobamos en todas las demás donaciones de sangre y las titulaciones de anticuerpos frente al covid-19.

La sangre sale de la vena del brazo y entra en una máquina que realiza la separación celular, después se centrifuga para separar el plasma, que se guarda. Los glóbulos rojos y las plaquetas vuelven al donante con una solución fisiológica. El plasma congelado puede durar hasta dos años porque no hay células que puedan estropearse con el tiempo.

El sexo, la edad y la gravedad de la enfermedad pueden ser útiles para identificar a los supervivientes que probablemente tengan altos niveles de anticuerpos que puedan proteger contra la enfermedad, según un nuevo estudio codirigido por investigadores de la Facultad de Salud Pública Bloomberg de la Johns Hopkins (Estados Unidos) publicados en la revista Journal of Clinical Investigation, que sugieren que los hombres mayores que se han recuperado la enfermedaddespués de haber sido hospitalizados son fuertes candidatos para donar plasma.

Chute de defensas contra el virus
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