lunes. 04.07.2022

La ciencia abre sus oídos al cosmos

Científicos de EE UU detectan ondas gravitacionales 100 años después de que Albert Einstein las predijera El descubrimiento permitirá ver y escuchar lo que hay detrás de un agujero negro.
Los científicos Karsten Danzmann, B. Krishnan y Vivien Raymond. i.i.
Los científicos Karsten Danzmann, B. Krishnan y Vivien Raymond. i.i.

cristina garcía | washington

La astronomía abrió ayer una nueva ventana al Universo con el anuncio de uno de esos hitos científicos que se esperan durante décadas: la primera detección directa de las ondas gravitacionales que predijo Albert Einstein hace 100 años en su Teoría de la Relatividad General.

En una multitudinaria conferencia de prensa en Washington, los científicos del observatorio estadounidense de interferometría láser (Ligo) pusieron fin a meses de rumores y gran expectación entre la comunidad investigadora ante un hallazgo que abre la puerta a redescubrir el Universo, esta vez, sin necesidad de la luz.

«Señoras y señores, hemos detectado las ondas gravitacionales. Lo hemos conseguido», anunció con orgullo el director ejecutivo del laboratorio Ligo, David Reitze, que recibió una gran ovación en una sala abarrotada de científicos y periodistas.

El hito de Ligo es doble: se trata de la primera detección directa de ondas gravitacionales y de la primera observación de la fusión de un sistema binario de agujeros negros. Los físicos han concluido que las ondas gravitacionales detectadas se produjeron durante la fracción final de un segundo de la fusión de dos agujeros negros en uno más masivo. Esa colisión de dos agujeros negros había sido predicha pero nunca observada.

El choque ocurrió a una distancia de más de mil millones de años luz, de manera que los detectores de Ligo han observado un evento que ocurrió en un tiempo y una galaxia muy lejanos. «Hemos tardado meses en ver que realmente eran las ondas gravitacionales. Pero lo que es verdaderamente emocionante es lo que viene después, abrimos una nueva ventana al Universo», anunció entusiasmado Reitze. Las ondas fueron detectadas a las 09.51 horas GMT del pasado 14 de septiembre por los dos detectores de Ligo, uno localizado en Livingston (Luisiana) y otro en Hanford (Washington), a miles de kilómetros de distancia.

El Comité de Detección de LIGO, un equipo de científicos experimentados, pasó más de cuatro meses escrutando el descubrimiento para confirmar que la señal provenía del cielo y no una fuente en la Tierra o de un fallo instrumental. El hallazgo fue posible gracias al aumento de la sensibilidad de los instrumentos en 2015, en comparación con la primera generación de detectores Ligo.

El conocimiento del Cosmos se realiza ahora, principalmente, a través de la radiación electromagnética (luz), con ellas se puede «ver», mientras que con las ondas gravitacionales sería como «oír», lo que permitiría pasar a través de los objetos que hay entre la Tierra y el otro extremo del Universo, pues las ondas lo atraviesan todo.

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