miércoles 19/1/22

Los científicos urgen avanzar sobre Glasgow

Las medidas que los países adopten en los próximos doce meses serán el verdadero examen del acuerdo de la COP26
                      La cumbre de Glasgow se despide con luces y sombras. ROBERT PERRY
La cumbre de Glasgow se despide con luces y sombras. ROBERT PERRY

Aunque pareciera lo contrario, a la vista de las dificultades para lograr un acuerdo que solo se cerró a última hora, alcanzar un pacto de mínimos en la COP26 no ha sido lo más difícil. Lo complicado de verdad empieza ahora: hacer que los gobiernos cumplan unos compromisos que en el mejor de los casos contendrán el aumento de la temperatura del planeta a los 1,5 grados, como ya fijaba el Acuerdo de París de 2015. «La manera en que los países establecerán una nueva cooperación para alcanzar acciones más rápidas en los próximos doce meses será el verdadero examen de aprobación de Glasgow», resume el grupo de expertos europeos E3G, que califica como «fuegos artificiales» algunas de las declaraciones de los líderes durante la cumbre y pide, en cambio, que se cumplan las intenciones anunciadas sobre reducción de las emisiones de gas metano (uno de los grandes causantes del efecto invernadero), la deforestación o la financiación de las energías fósiles.

«Hemos mantenido el objetivo de 1,5 grados a nuestro alcance, pero el pulso es débil», declaró el presidente de la COP26, el británico Alok Sharma, que terminó la cumbre con lágrimas en los ojos, después de que la India y China lograran frenar en el documento final sus obligaciones, cambiando «salida» por «limitación» en la referencia al uso de carbón.

«El acuerdo es un paso importante, pero no suficiente. La catástrofe climática sigue golpeando a nuestras puertas», certificó, a su vez, el secretario general de la ONU, António Guterres, sin mostrar un gran optimismo y sobre todo, asumiendo que los jóvenes «están decepcionados».

En cualquier caso, en Glasgow (Escocia), una ciudad simbólica porque fue la cuna de la revolución industrial de hace dos siglos, que se basó en el denostado ahora carbón, hubo avances. Por primera vez en un texto de la COP26, conferencias después, se incluyeron en el manifiesto final las palabras «combustibles fósiles» y «carbón» como causas del calentamiento del planeta.

«Esto llega muy tarde, pero realmente es bienvenido. En 2021 hemos visto el cierre del grifo para la financiación del carbón, así que la COP26 inaugura un nuevo capítulo, el de acelerar la clausura de las centrales eléctricas a carbón existentes», sentenció Chris Littlecott, especialista en transición energética del E3G, en declaraciones recogidas por AFP.

Entre las incógnitas de la COP26, el papel de China. El gigante asiático, segundo máximo emisor de gases de efecto invernadero (tras Estados Unidos), pareció, al principio de la cumbre, querer bloquear los acuerdos ambiciosos y de hecho, el presidente norteamericano, Joe Biden, cargó contra su homólogo Xi Jinping por ni siquiera acudir a la cita escocesa. A mitad de las reuniones, sin embargo, China y Estados Unidos anunciaron un sorprendente pacto para «trabajar juntas» en la reducción del cambio climático.

Pero al final, sobre el papel, Pekín disminuyó su compromiso. Para hoy está anunciada una videoconferencia entre Biden y Xi Jinping que permitirá vislumbrar las verdaderas intenciones de China. «Pekín debe, en un futuro cercano, cumplir con las promesas del acuerdo climático de Glasgow fijando una fecha para poner fin a la utilización del carbón en su territorio», dice Byford Tsang, del E3G.

«Las emisiones mundiales deben disminuir, de forma inmediata, rápidamente, con total urgencia», puesto que continúan aumentando, aseguró, por su parte, Joeri Rogelj, del Imperial College de Londres, que subrayó que «la ciencia nunca antes había estado tan presente en las decisiones de una COP».

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