viernes 21/1/22

Un comandante leonés para dejar limpia la Antártida

El militar bañezano Manuel Macho partió ayer con destino a la Antártida en una expedición suspendida por la pandemia y que el Ejército de Tierra ‘repesca’ en misión científica. El equipo de la Base Antártica España Gabriel de Castilla, con 18 miembros, once personal del Ejército y siete científicos, será el primeros en abrir de nuevo el centro.
                      La expedición española de la Compañía Antártica partió ayer por la tarde en un vuelo que les llevará a Chile. EJÉRCITO DE TIERRA
La expedición española de la Compañía Antártica partió ayer por la tarde en un vuelo que les llevará a Chile. EJÉRCITO DE TIERRA

Ahora sí. El comandante bañezano Manuel Macho y otros 17 miembros de una expedición del Ejército de Tierra con destino a la Antártida, iniciaron ayer el trayecto que les trasladará a la base Antártica Española Gabriel de Castilla. El vuelo que despegó ayer de Madrid les conducirá a Santiago de Chile, para continuar hasta Puntarenas, donde deberán guardar una cuarentena de siete días antes de continuar viaje el buque Sarmiento de Gamboa en un trayecto de cinco días de duración hasta la base Isla Decepción en la Antártida. «Allí ahora no hay nadie porque el año pasado no se abrió por la pandemia», explica Manuel Macho, que hace dos años vio truncada su misión por un brote en el Hespérides que afectó a 35 personas que obligó al Ministerio de Ciencia e Innovación a cancelar el segundo turno de la expedición.

Militares y científicos retoman este año una misión que cumple 35 años, las más antiguas del Ejército de Tierra. «Este año nos acompañan vulcanólogos que harán una evaluación previa del terreno antes de abrir la base. La isla es un cono de un volcán activo que no tiene erupciones desde hace años. Los vulcanólogos darán el visto bueno a la apertura de la base darán el visto bueno a la apertura de la base». El resto de los científicos llevan material para diferentes proyectos de investigación coordinados a través de los Programas Estatales del Plan Estatal de Investigación Científica, Técnica y de Innovación del Ministerio de Ciencia e Innovación. Los investigadores evaluarán las modificaciones de los glaciares, los cambios morfológicos en las estructura de la isla que no está cubierta por el hielo, el magnetismo terrestre, la emisión de gases del volcán y todo lo relacionado con la fauna antártica, entre otros proyectos. La misión de los militares españoles es la de dar soporte a los científicos y facilitarles las condiciones adecuadas para que puedan desarrollar sus investigaciones. «En mi caso, me voy a ocupar de la gestión ambiental y llevar a cabo las acciones necesarias para que nuestra presencia allí cause el menor impacto ambiental en la isla». Los militares también aprovecharán el viaje para realizar experimentos relacionados con el desarrollo de su actividad, como las transmisiones,, vestuario, material y todo lo que tenga relación con la supervivencia en condiciones externas.

Veterinario de formación, Manuel Macho tiene la misión de controlar los residuos que se generen durante los días que dura la expedición, la medición de la emisión de gases «y vigilar que la actividad que allí se desarrolle tenga el menor impacto posible» en uno de los lugares más prístinos del planeta, aunque científicos españoles ya han encontrado microplásticos en la atmósfera.

Científicos de las universidades de Zaragoza, Complutense de Madrid y del País Vasco han «atrapado» algunos de esos contaminantes en los filtros de aire de un captador que habían instalado en Isla Decepción, uno de los sitios más limpios y al que se dirige la expedición del Ejército de Tierra, que vuelve a contar con el comandante leonés para una expedición que se vio truncada por la pandemia.

Manuel Macho estudió en la Facultad de Veterinaria de León. Ha estado destinado en el Ala 14 de la Base Aérea de Llanos en Albacete. «Los de sanidad pertenecemos a los cuerpos comunes y podemos estar en cualquier cuerpo del ejército». Tras su primer destino en el Ejército del Aire, desarrolló sus especialidad en la Unidad Militar de Emergencias (UME) en Torrejón de Ardoz, para continuar después con en su carrera en seguridad alimentaria y salud pública que le ha facilitado ser seleccionado para esta misión. Cuatro años en el Centro Militar de Veterinaria de Defensa en Madrid como responsable del Laboratorio de Microbiología de los Alimentos y tras realizar un curso de Estado Mayor su siguiente destino de tres años fue en la Dirección de Sanidad del Ejército de Tierra, pero siempre tuvo entre sus objetivos la misión en la Antártida».

Después de que se suspendiera la misión por el coronavirus en enero de 2011, se incorporó a un nuevo destino en la Inspección General de Sanidad.

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