domingo. 04.12.2022
La Asociación Leonesa de Caridad abre el comedor para dar servicio al 60% de los usuarios en dos turnos

Comer en caliente

Está previsto que, si la evolución de la pandemia lo permite, esta asistencia para las personas sin hogar estará en funcionamiento a primeros de diciembre
Personas comiendo tras recoger la comida del Hogar de Caridad. F. Otero Perandones.
Las personas usuarias del comedor social de la Asociación Leonesa de Caridad comen los menús en la calle. FERNANDO OTERO

Con la llegada del frío y la lluvia se hace cada vez más necesario un lugar techado, caliente y con todas las medidas higiénicas preparadas para que las personas sin techo puedan comer con seguridad. La pandemia cerró el comedor de la Asociación Leonesa de Caridad, que, sin embargo, no ha dejado de servir comida a los usuarios—un centenar—. El coronavirus pone difícil la apertura de un servicio considerado esencial y que se pone en marcha gracias al apoyo de las Hermanas de la Caridad y personal voluntario, la mayoría de edad avanzada y, por tanto, con un perfil considerado de riesgo para la atención directa. «No es suficiente personal para todos los días de la semana», asegura la hermana Sebane. De hecho, del centenar de personas voluntarias con las que contaba la asociación para atender las mesas y servir las comidas, sólo están disponibles ahora cinco, además de las tres religiosas. Hasta ahora, las personas sin hogar que recurren a este centro, tienen que comer en las calle o llevar las fiambreras de plástico a las habitaciones los que tienen recursos para compartir un techo. «No son condiciones para ellos», explica la hermana Esther Sebane. «Aquí se van con los túper llenos y calientes pero la mayoría no tienen frigoríficos y un lugar higiénico para conservar la comida. La mayoría se la comen fría». 

El virus desmotiva a los voluntarios y  el comedor necesita personal para atender 


 Ante la imposibilidad de volver a abrir el servicio como antes de la pandemia, las hermanas de la Caridad han hecho una encuesta entre sus usuarios para conocer las necesidades reales y las preferencias a la hora de comer. El 60% de los usuarios habituales de este servicio prefieren comer dentro de las dependencias y otro 40% anteponen permanecer en la calle a entrar a las dependencias. «Hay un alto porcentaje que está acostumbrado a estar en la calle y también tienen miedo a los contagios».

Personas comiendo tras recoger la comida del Hogar de Caridad. F. Otero Perandones.
Con los resultados de esta encuesta, la asociación abrirá las puertas del comedor a principios de diciembre. Lo han organizado en dos turnos en cada servicio —desayuno, comida y cena— para que no haya más de treinta personas dentro al mismo tiempo y sólo dos sentados en la misma mesa. «Para atender el servicio con dignidad necesitamos diez personas por cada turno y los voluntarios no se animan por el alto riesgo». El Ayuntamiento de León ha ofrecido su colaboración con dos personas a media jornada para que ayuden con las comidas, una propuesta «insuficiente» para las hermanas. «Los usuarios tienen que entrar, lavarse las manos, pasan al aseo y el comedor y después de que salen hay que desinfectarlo todo para el siguiente turno». La hermana Esther Sebane sostiene que el comedor de la asociación es la mejor opción para este servicio, por lo que no apuesta por otra ubicación que no esté acondicionada con las suficientes medidas higiénicas y sanitarias. «Aquí se prepara la comida, se sirve y se come en la mesa. Se les ofrece un servicio con dignidad. Es mejor reforzar esto que habilitar un local, que necesitaría un acondicionamiento. Es mejor que ese gasto se invierta en contratar a personal para atender el comedor», defiende, además de poner de relieve que el reparto de comida en material de plástico desechable, como son los túper, bolsas, cubiertos y servilletas, contaminan el ambiente y suponen un gasto extra para la asociación, que ya está escasa de recursos económicos. «Sólo en este material desechable nos gastamos mil euros al mes».
El reparto de la cena no cambiará de horario ni de organización y se dará al salir de comer. «Cuando salgan de comer se llevarán la cena, un bocadillo variado y algo de postre».

Comer en caliente
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