martes 24/11/20

Las compras de alimentación por Internet repuntan un 60% desde el inicio de la pandemia

El sector agroalimentario, que es el que menos sufre la crisis en actividad y empleo, muestra un cambio radical del consumo del restaurante a los hogares, según Caixabank Research
Llegada de productos a un supermercado. LUIS TEJIDO
Llegada de productos a un supermercado. LUIS TEJIDO

Entre todos los cambios en los hábitos de los ciudadanos desde que a mediados de marzo se estableciera el primer estado de alarma y confinamiento total de la economía, el del consumo de productos alimenticios ha sido el más radical con respecto al tipo de vida que tenían los españoles antes de la pandemia. La obligatoriedad generalizada de desayunar, comer y cenar en casa durante varias semanas ha transformado el modo de compra de los hogares, cuyo consumo en alimentación se ha disparado en las tiendas, pero sobre todo lo ha hecho a través de internet. La cesta de la compra online de este tipo de productos ha repuntado un 60% en los seis meses de pandemia. Así lo revela el Informe Sectorial Agroalimentario 2020 elaborado por Caixabank Research, donde indican que los pagos virtuales a través de las plataformas de esta entidad aumentaron sobre todo a partir de la segunda quincena de abril. Se trata de "un fuerte repunte", apunta el análisis, "que todavía mantiene tasas de crecimiento muy elevadas" incluso después del verano. En consecuencia, la cuota de mercado del comercio electrónico ha aumentado significativamente: del 1,6% en 2019 al 2,4% entre el 9 de marzo y el 6 de junio de 2020, según datos del Ministerio de Agricultura.

El auge en el consumo de alimentos en casa ha sido una de las transformaciones indirectamente derivadas de la pandemia y las restricciones aplicadas desde marzo. Por ejemplo, a partir de julio, con la relajación de las medidas de confinamiento, empezó a observarse una gradual tendencia a la desaceleración del consumo de alimentos. Ahora, la demanda sigue siendo "inusualmente elevada", a juicio del informe de la entidad: a finales de septiembre el consumo de alimentos era todavía un 20% superior al del año anterior, muestra de que la situación sanitaria todavía sigue afectando a los patrones de consumo de los hogares.

Esta nueva realidad ha supuesto, al mismo tiempo, el desplome del gasto en todo tipo de actividades ligadas a la restauración y la hostelería. El gasto en establecimientos de restauración se desplomó con el inicio del estado de alarma, registrando caídas superiores al 90% entre la segunda quincena de marzo y finales de abril.

En mayo, el gasto en restauración con tarjetas españolas empezó a recuperarse de forma relativamente rápida y, ya en los meses de verano, el consumo doméstico estaba prácticamente normalizado. No obstante, el gasto con tarjetas extranjeras en restauración ha sufrido un duro golpe y todavía no muestra signos de recuperación. Si bien es cierto que se produjo una cierta mejora en julio y agosto (un 60% menos en comparación con el año pasado, frente a las caídas superiores al 90% durante el estado de alarma), en septiembre el retroceso se volvió a agudizar (un 80% menos en términos interanuales).

El informe agroalimentario también pone sobre la mesa la dependencia de la hostelería del turismo. Antes de la pandemia, un 21% del gasto en bares y restaurantes se efectuaba con tarjetas extranjeras, porcentaje que se eleva al 37% para los restaurantes gastronómicos. Además, un 15% del gasto se efectuó con tarjetas españolas procedentes de una provincia distinta a la que se encuentra el establecimiento.

Desde el punto de vista empresarial, el sector de la agroalimentación ha sido más favorable que el resto de la economía. Así, mientras que la producción manufacturera total cayó un 26,7% interanual durante los meses de abril a junio, el descenso de la producción de productos alimentarios fue mucho más suave, un 9,4% inferior. En el mes de agosto, el índice de producción industrial del sector de la alimentación siguió recuperándose y solamente se encontraba un 1,3% por debajo del nivel pre-crisis.

En el campo laboral, la intensidad del ajuste del empleo en los meses de confinamiento y su recuperación posterior ha sido muy desigual entre sectores de actividad. En el sector primario, el número de afiliados a la Seguridad Social retrocedió un 1,9% interanual en el segundo trimestre, casi la mitad que el conjunto de afiliados, y en la la industria agroalimentaria cayó un 2,4%.

Exportaciones al alza

Además, en el sector agroalimentario también se observa una escasa utilización de los Erte. En mayo, más de tres millones de trabajadores por cuenta ajena estaban afectados por un expediente de este tipo, lo que suponía un 20,8% del total. En cambio, el porcentaje de asalariados con Erte en el sector primario fue solo del 0,5% y del 11,8% en la industria agroalimentaria. Por su parte, el porcentaje de trabajadores por cuenta propia en cese de actividad en el sector primario alcanzó el 3,5% en mayo. Los datos más recientes, correspondientes al mes de septiembre, muestran que la recuperación de la afiliación se ha ido afianzando durante el verano. Ambos sectores muestran retrocesos en la afiliación más suaves que en los meses anteriores.

La agroalimentación también se ha comportado de forma más favorable en las exportaciones españolas, que se han derrumbado estos meses. Las ventas al exterior crecieron un 4,9% interanual entre enero y julio. Las exportaciones del sector primario se han mostrado más vigorosas, con un avance del 6,3% interanual en el acumulado del año hasta julio, mientras que las exportaciones de la industria agroalimentaria avanzaron un 4,1% en el mismo periodo. Estos crecimientos contrastan con el retroceso del total de exportaciones de bienes (-14,6%), de modo que el peso de las exportaciones agroalimentarias sobre el total ha aumentado significativamente, y llegó a alcanzar el 30% en el mes de abril.

Las compras de alimentación por Internet repuntan un 60% desde el inicio de la pandemia