lunes. 28.11.2022
LEÓN ■ CIENCIA

El cromosoma que hermana a catalanes y leoneses

Científicos del Instituto de Biología Evolutiva, dependiente del CSIC, acaban de publicar las conclusiones de una investigación en la que demuestra que la Península Ibérica funcionó, desde el punto de vista genético, como una isla. Y es que el estudio, en el que también ha participado la universidad Pompeu Fabra, demuestra que el 40% de españoles y portugueses tuvieron un abuelo que vivió hace más de cuatro mil años
Exposición sobre el origen del hombre. JESÚS F. SALVADORES

cristina fanjul | león

El 40% de los varones españoles y portugueses —el porcentaje se incrementa en León— presentan una variante genética única, ausente casi por completo en otros países de Europa, que solo puede explicarse por la existencia de un antepasado común, un remoto tatarabuelo que vivió hace unos 4.200 años, en la transición del Neolítico a la Edad de Bronce. Así lo ha confirmado un equipo de la universidad Pompeu Fabra (UPF) y del Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona (CSIC-UPF) tras analizar el genoma de cerca de 3.000 personas actuales.

Destaca el antropólogo leonés Luis Caro Dobón que el cromosoma Y se transmite a través de la línea masculina, únicamente de padres a hijos varones, y es el que se encarga de impedir la formación de los ovarios en el feto y de permitir el desarrollo de los testículos. «Las distintas variantes existentes del cromosoma Y se utilizan a menudo en estudios evolutivos, y de muchas de ellas se conoce el origen, la dispersión y la distribución geográfica», manifiesta. El profesor de Antropología Física precisa que los autores de la investigación han descubierto la variante (haplogrupo) R1b-DF27 del cromosoma y que ésta se encuentra en cuatro de cada diez varones españoles y portugueses.

La investigación se ha realizado en muestras de ADN de casi 3.000 hombres de España, Portugal y Francia. El porcentaje del 40% en Portugal y España se eleva hasta el 70% en el País Vasco, mientras que solo un 10% de los varones franceses son portadores de la variante R1b-DF27 del cromosoma Y. «Interesa recordar que en el momento de su dispersión la península es un espacio único? y, como recuerdan los autores, el hallazgo tiene aplicaciones en el estudio de las migraciones humanas, en la identificación genética de casos criminales y en genealogía», subraya el especialista. Uno de los datos que llama la atención es el porcentaje de presencia de este cromosoma en los habitantes de las distintas comunidades autónomas. A este respecto, Luis Caro subraya que la elevada frecuencia actual en el País Vasco —donde alcanza el 70%— no es el origen de esta variante.

Destaca Caro Dobón que la Península Ibérica ha funcionado en muchos casos como una isla, cerrada también al norte por los Pirineos, y que la penetración de oleadas de grupos humanos en Iberia antes y durante la Edad de Bronce se hizo principalmente por los extremos de la cordillera, principalmente por el Mediterráneo, teniendo presente la complicada orografía del País Vasco. «Así pues, la elevada presencia de la variante R1b-DF27 del cromosoma Y en la península podría tener un origen local en el noreste, donde muestra las mayores estimaciones de diversidad y antigüedad para R1b-DF27, con un desplazamiento posterior de las poblaciones de oriente a occidente en el territorio peninsular», precisa.

El antropólogo incide en que este movimiento continuó durante los siglos XIV y XV hacia el Mediterráneo con la expansión del reino de Aragón y finalmente hacia América, donde, como señalan los autores, la variante se halla en frecuencias del 40% en Colombia, 36% en Puerto Rico, 10% en México y 8% en Perú. Francesc Calafell, uno de los miembros del equipo de investigadores, afirma que lo que revela la historia evolutiva del cromosoma Y es que ocurrió en oleadas, es decir, algunas variantes de ADN se hicieron más frecuentes debido a cambios culturales o innovaciones tecnológicas. Añaden que lo más plausible es afirmar que el cromosoma tiene un origen ibérico dado que la variante R1b-DF27 es más diversa y antigua en la península. Además, estos resultados casan con el hecho de que la migración que tuvo lugar en la península durante la Edad de Bronce se instalaron en la costa del Mediterráneo y en el interior porque el oeste estaba ocupado por los celtas.

El profesor, ya jubilado, Luis Caro Dobón, en el laboratorio de Antropología Física. MARCIANO PÉREZ

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